«Fiat también quiere adquirir las actividades de General Motors en América Latina», indicó la fuente.
«Las negociaciones ya empezaron», agregó.
Un portavoz de Fiat rehusó comentar la información.
General Motors (GM), implantada en Brasil, Argentina y Chile, vendió el año pasado 1,2 millones de vehículos en la región.
Fiat, por su lado, vendió 700.000 vehículos en América del Sur en 2008 y tiene una parte de casi el 25% del mercado brasileño.
Según la fuente italiana, GM podría ceder sus actividades en América Latina en el marco de su plan de reestructuración.
«GM tiene que dar respuestas a la «task force» (el grupo de trabajo creado por el presidente norteamericano, Barack Obama) antes de fin de mes», recordó la fuente.
El constructor estadounidense, mantenido a flote gracia a rescates financieros del gobierno, debe demostrar antes de fin de mes que está en condiciones de asegurar a largo plazo su equilibrio financiero.
Fiat, por su lado, acaba de firmar una importante alianza con el grupo estadounidense Chrysler y quiere comprar las actividades de GM en Europa. Con tal fin, presentó el lunes al gobierno alemán su plan para hacerse con Opel, filial del agonizante gigante de Detroit.
Esas alianzas darían nacimiento a uno de los mayores grupos automovilísticos del mundo.
Fiat, que por el momento es un actor de mediano peso, con un total de 2,15 millones de unidades vendidas en 2008, quiere aprovechar la actual crisis mundial para imponerse en el paisaje automovilístico.
Su director, Sergio Marchionne, considera que la crisis provocará una concentración del sector, con sólo seis constructores capaces de fabricar de 5,5 a 6 millones de vehículos al año.
Fiat quiere introducir en la Bolsa una nueva sociedad, que agrupe su rama automovilística (marcas Fiat, Lancia y Alfa Romeo) con las ramas que adquiera de Chrysler y con las actividades europeas de GM.
El nuevo grupo tendría un volumen de negocios de 80.000 millones de euros (107.000 millones de dólares) y una producción anual de 6 a 7 millones de unidades.
Eso la convertiría en la tercera empresa del sector, detrás de la japonesa Toyota, número uno mundial, y de la alemana Volkswagen.
El grupo italiano Fiat, que acaba de formalizar su alianza con el estadounidense Chrysler, ahora quiere tomar el control del alemán Opel, para constituir uno de los primeros grupos automovilísticos del mundo.
Este lunes en Berlín, el consejero delegado de Fiat, Sergio Marchione, presentó al ministro alemán de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, un plan de adquisición de la marca alemana, filial del gigante agonizante General Motors (GM). Marchione tendrá otro encuentro con el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Franck-Walter Steinmer.
El mismo día, el dirigente tenía que entrevistarse también con el jefe del comité de empresas de Opel, Klaus Franz.
Algunos detalles de este proyecto fueron divulgados: zu Guttenberg anunció que Fiat quería quedarse con tres de las cuatro fábricas de Opel en Alemania y conservar la marca.
El ministro reveló además que «Fiat quería realizar (la compra de Opel) sin endeudarse», pero que podría solicitar garantías de Estado en toda la Unión Europea (UE) para llegar a completar una inversión que se sitúa «entre 5.000 y 7.000 millones de euros (entre 6.690 y 9.365 millones de dólares)».
Zu Guttenberg estimó que la oferta italiana era «interesante». Pero precisó que Berlín no tomaría su decisión de manera precipitada. Recordó aparte que el constructor de autopartes canadiense Magna también había expresado su interés por Opel.
Este negocio no es nada sencillo para Fiat. En Alemania, es un asunto sensible ya que Opel emplea a unas 26.000 personas. Muchos responsables políticos y sindicalistas no esconden su hostilidad hacia la firma italiana.
Después de su encuentro con el ejecutivo italiano, el social-demócrata Steinmer insitió en que «el objetivo final es el mantenimiento de todos las plantas de Opel en Alemania».
Esos temores se propagan a Italia donde la CGIL, el sindicato mayoritario de Fiat, pidió el lunes garantías sobre el mantenimiento de las fábricas en el país.
En la Bolsa de Milán, los inversores saludaron sin tapujos las ambiciones de Fiat: la acción terminó la sesión con un alza del 3,21%.
La firma italiana quiere tomar el control de todas las activadades de GM en Europa, lo que incluye al sueco Saab y el británico Vauxhall.
La idea de Fiat es crear una nueva firma que reuniría su rama automovilística (las marcas Fiat, Lancia y Alfa Romeo), su participación en Chrysler, las actividades europeas de GM, para introducir un nuevo título en Bolsa.
Esta fusión generaría un grupo con una facturación de unos 80.000 millones de euros (107.000 millones de dólares), que fabricaría entre 6 y 7 millones de coches al año. Tutearía a los líderes del sector, el japonés Toyota, y el alemán Volkswagen.
Marchione tiene la intención de concluir la operación de aquí a finales de mayo para introducir el nuevo título en Bolsa antes del otoño.
La nueva firma debería llamarse Fiat/Opel, y GM sería el accionista minoritario.
La participación de la familia Agnelli, accionista mayoritario con un tercio del capital de Fiat, se diluiría con la constitución de este nuevo grupo.
Fiat y Opel ya fueron aliados entre en los años 2000 y 2005, en la época en que el italiano cooperaba con GM en Europa y América Latina, para fabricar entre otros el Corsa y el Gran Punto.
Esta alianza fue un fracaso. GM tuvo que pagarle 1.500 millones de euros (2.000 millones de dólares) a Fiat para evitar la compra de su moribunda rama automovilística.
Fiat se recuperó de manera espectacular y ahora quiere aprovechar la crisis económica para imponerse como un peso pesado del sector. El jueves, dió el primer paso y finalizó su alianza con Chrysler, del cual recupera un 20% del capital.