AH1N1


La intención no es perturbar, pero sí­ cuestionar aunque esto implique ir contra corriente. En los siguientes párrafos comparto algunas ideas que me asaltan y que piensan diferente, alguien dirí­a mal, pero que me temo acertarán.

Julio Donis

Si lo ocurrido en el último año con el sistema capitalista y su esencia, el mercado, puede ser considerado como una crisis de orden global, es obligado pensar, como mí­nimo, que el final de una hegemoní­a como ésta aún dista de consumarse y lo que presenciamos el año pasado, con la quiebra global de bancos privados y el rescate de los mismos a manos de algunos Estados que se suponen públicos, representan más bien reacomodos perversos de un sistema que tratará de adaptar las condiciones materiales del entorno, para lograr los objetivos últimos.

Quizá sea un tanto atrevido proponerlo de esta forma puesto que las heridas en el mercado fueron evidentes y los cuestionamientos a su estructura fueron incisivos, de hecho inapelables, pero lo primero que hace un animal acostumbrado a convivir en un ambiente hostil, es identificar las amenazas que le acechan y reorientar sus estrategias para garantizar la existencia y conservación.

Una rápida y acuciosa relación entre tiempo y cantidad de recursos contenidos en el planeta, dará como resultado la previsión del agotamiento y la degradación de los mismos. En otras palabras, el pan se acaba y las bocas para alimentar aumentan rápidamente; la estimación para el año 2020 alcanzará los 8 mil millones de habitantes. En los planes liberales globales se habrá pensado desde hace mucho que el capitalismo en el siglo XXI no podrá seguir funcionando de manera óptima, -ya está visto que empezó a presentar achaques-, sobre las condiciones demográficas actuales y venideras. La economí­a está contenida en un mundo que es finito con recursos que se acabarán tarde o temprano. La economí­a, por lo tanto, no actúa de manera independiente de la naturaleza. El residuo que se produce de la actividad económica mundial rebalsa en basura este planeta.

El cielo empieza entonces a volverse peligrosamente de gris a negro y me temo que la Mano Invisible del mercado, actuará de manera suprema y tratará de promover las condiciones óptimas para que el sistema le garantice el bienestar a unos individuos y naciones que son los menos, a costa de otros que son la mayorí­a. Es aquí­ donde advierto la necesidad de estar alertas porque en apariencia las aspiraciones del sistema no revisten de agresión: crear un entorno económico que aumente las oportunidades individuales para conseguir el éxito y la felicidad; salvaguardar los ecosistemas tanto para humano como para las especies; y perpetuar una sociedad civilizada.

Al repasar esos ideales se descubre la realidad: las oportunidades no llegarán a todos y la felicidad como meta es un autoengaño que se disuelve en un vací­o materialista; el arca no podrá llevar a todas las especies, únicamente a las de mayor rentabilidad y de la especie humana solo se salvarán los fuertes y con acceso a recursos y educación; de la perpetuidad de la sociedad civilizada, me temo que la aspiración subyacente es la salvaguarda de la cultura occidental, no las demás.

Dejo los ideales del sistema y enfoco en los medios para lograr los primeros. Al ritmo actual los siguientes cien años se desarrollarán entre tumulto y caos como consecuencia directa de la exacerbación que hicimos de este mundo que es finito. La inevitable degradación requiere de soluciones tecnológicamente avanzadas, que no dejen rastro y que sean globales. La reducción de la población mediante una pandemia serí­a mejor que una guerra con altos costos, su impacto es masivo y aunque no distinguirí­a entre buenos y malos, útiles y superfluos, para los efectos de la protección del sistema, afectará primero a los paí­ses más vulnerables o prescindibles.

Mientras tanto H1N1 empezó su despliegue en una de las megacapitales del planeta y el andamiaje mundial de salud no tiene la respuesta ni el control de la situación, la población cerdil es victimizada y eliminada, los humanos esperan lo peor mientras escuchan una cumbia alusiva en You Tube. Extrañamente en Guatemala no se reporta aún ni un solo caso, estando a la par y tendiendo un sistema de salud tan frágil. Un biopoder puede estar por emerger y para evitar que llegue el Fin se asegurarán los fines. Ensayo o realidad?