Líderes políticos y ex altos jefes militares de Perú reclamaron hoy mayor financiamiento para recuperar la capacidad disuasiva de sus Fuerzas Armadas, tras la anunciada compra en Holanda de 18 aviones F-16 por parte de Chile, país con el que mantiene una controversia sobre límites marítimos.
«Perú tiene que armarse, pero no en función de lo que compra Chile, nosotros no tenemos que usar a Chile como un espejo», dijo el líder del opositor Partido Nacionalista, Ollanta Humala.
Hizo notar que el país tiene que definir su doctrina de defensa nacional y establecer cómo va a asumir su defensa y sobre esa doctrina determinar qué armas se deben comprar.
Humala estimó que el gobierno del presidente Alan García debe tomar la decisión de reactivar las industrias militares como parte de la recuperación de la capacidad militar.
Chile anunció días atrás la compra de una nueva flota de 18 cazas F-16 a Holanda por un costo de 278 millones de dólares, que reemplazarán a los actuales F5E Tigre, en operación desde 1976, explicó el ministro de Defensa chileno, Francisco Vidal.
Sobre esa adquisición el canciller peruano, José García Belaunde, declaró al diario El Mercurio de Santiago el domingo que «si un país empieza a comprar armas después crea un desequilibrio y va a haber otros países que van a querer compensar este desequilibrio, entonces entramos a lo que sabemos que es una carrera armamentista».
«Ningún país puede alegrarse cuando un vecino compra armas (…) eso es una decisión de cada país, pero claro, no podemos celebrar que se gaste lo que se está gastando en armas, es verdad», añadió.
El ex canciller y congresista oficialista Luis Gonzales Posada estimó que hay evidentemente una carrera armamentista en América Latina «que no podemos disimular».
Planteó la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA) que, según dijo, podría convocar a una reunión de cancilleres para abordar este tema al subrayar que «esas compras de armas son golpes al proceso de integración, generan desconfianza y temores entre los países».
Por su parte, el vicealmirante retirado Jorge Montoya, ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, dijo que Perú está en «una curva descendente» en cuanto al presupuesto militar.
Por ello se mostró a favor de un proyecto de ley en debate en el Congreso que asigna un canon de 5% sobre las futuras inversiones mineras destinado al reequipamiento militar.
Esta medida sería similar a la que existe en Chile, donde -desde la época del dictador Augusto Pinochet- el 10% de los excedentes del cobre se deben destinar a compras militares.
Montoya vinculó el tema con la demanda peruana interpuesta contra Chile en la Corte Internacional de La Haya por una controversia de límites en el océano Pacífico. Lima sostiene que esos límites no están fijados, pero Chile afirma que sí lo están.
«Para Perú la solución a ese tema es jurídica, no militar, pero para esa definición jurídica se requiere que la diplomacia también tenga un respaldo en las armas, en la disuasión», afirmó Montoya a la radio limeña CPN.
Desde Santiago el analista chileno Cristian Leyton Salas dijo que el programa de modernización bélico de su país se basa en la idea de «nunca más estar a la merced de voluntades políticas de otros Estados vecinales» y que se trata de «una apuesta por una disuasión doctrinalmente ofensiva, pero políticamente defensiva».
Chile dedica un 3,5% de su PIB a gasto militar (equivalente a unos 5.400 millones de dólares, mientras que Perú destina un 1,05% del PIB (que corresponde a unos 1.480 millones de dólares.
En Lima existe un proyecto ideado por el gobierno y dirigido a recuperar la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas, con una inversión total de 650 millones de dólares hasta 2011.