¿Qué les cuesta informarse bien?


La moderna tecnologí­a permite a cualquiera acceso a información exacta y precisa, sobre todo cuando existen entidades como la Organización Mundial de la Salud que mediante sus páginas Web actualizan informes en situaciones de emergencia como la que se vive ahora con la gripe porcina que se detectó inicialmente en México pero que se expande con pasmosa rapidez por todo el mundo amenazando muchas vidas.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Obviamente esa situación hace que en Guatemala exista una gran preocupación por la vecindad con México y de esa cuenta los periodistas buscan afanosamente explicaciones de los expertos, especialmente en el sector público, que son en teorí­a los llamados a adoptar medidas y a informar con propiedad a la población sobre las medidas que tienen que adoptar. Pero aquellos funcionarios con conocimiento médico que han llegado a los programas de radio en los que de manera directa se les da la oportunidad de informar a la población muestran, generalmente, un patético desconocimiento de lo que están hablando y en no pocos casos únicamente confunden más a la población.

El pasado fin de semana, cuando la noticia de la gripe porcina alcanzó dimensión mundial, se trató de contactar a funcionarios y éstos se limitaron a decir que habí­an decretado ya una alerta amarilla institucional en el paí­s, pero no hubo el menor esfuerzo por dar informaciones concretas sobre lo que la población debí­a hacer para prevenir brotes epidémicos del mal. Les hubiera bastado entrar al sitio de Internet de la Organización Mundial de la Salud para averiguar las recomendaciones que hacen los expertos en la materia. Es más, para los funcionarios que no dominan el inglés, la información detallada está en español y se consignan no sólo los sí­ntomas a los que debe ponerse atención, sino también elementales acciones que ayudan a prevenir la propagación explosiva de este tipo de enfermedades virales.

Bien dijo hoy el doctor Eduardo Arathoon, uno de los más reconocidos expertos en enfermedades infecciosas del paí­s, que tendremos dos epidemias, una de gripe y otra de pánico, porque en realidad nuestro subdesarrollo aflora en estas circunstancias. Es tal la situación que cada funcionario tiene su propia versión sobre la existencia de los medicamentos que se recomiendan para tratar este tipo de gripe y no tenemos laboratorios adecuados para el diagnóstico rápido del mal, no obstante que se afirma que su temprana detección es uno de los factores que contribuyen a salvar vidas.

Esta mañana un médico decí­a que la población en más riesgo eran los niños y adultos mayores, pero cuando los periodistas le dijeron que en México los más vulnerables eran jóvenes de alrededor de 20 años y en apariencia sanos, cambió su enfoque y empezó a hablar de tantas babosadas que hasta terminó refiriéndose a los programas de cohesión social.

Si los médicos son llamados a dar declaraciones en función de su cargo o de su especialidad, tendrí­an que informarse adecuadamente y eso no es difí­cil si se recurre a las instancias correctas. Pocas entidades en el mundo han mostrado tanta diligencia para reaccionar ante la crisis actual como la Organización Mundial de la Salud que elevó ya el nivel de alarma de tres a cuatro en una escala de seis, lo que da muestras de la importancia de que en todo el mundo las autoridades coordinen con eficiencia e inteligencia en vez de la secular improvisación que es caracterí­stica de este trópico.