Distraí­dos por la gripe


Mientras los guatemaltecos, con justa razón, concentramos nuestra atención en el tema de la gripe porcina que ha sido ya declarada mundialmente una pandemia por la Organización Mundial de la Salud, en el Congreso se vive la agoní­a del esfuerzo por regular las comisiones de postulación encargadas de nominar candidatos para integrar la Corte Suprema de Justicia y de las Salas de Apelaciones.


Tanto o más grave que la gripe puede ser la consecuencia de no hacer nada para regular esas comisiones, puesto que está demostrado que existen poderosos intereses en juego y que éstos encontraron en el funcionamiento de las comisiones postuladoras el instrumento idóneo para asegurar la impunidad. No es para nada casual que los partidos integrados alrededor de la figura de un ex presidente que está siendo investigado por corrupción sean los que se oponen con toda fuerza a que se apruebe el modelo de regulación, puesto que esos partidos tienen un pacto de sangre para asegurar que a la Corte lleguen magistrados que estén comprometidos con mantener la impunidad a como dé lugar.

Y el partido oficial, en su esfuerzo por negociar para tener los votos de la llamada reforma fiscal, que de reforma no tiene nada, ha pactado con esas fuerzas tenebrosas para impedir que existan mecanismos de transparencia en el proceso de elección de los magistrados, afirmando así­ que los intereses nacionales están por completo olvidados en la agenda de nuestros polí­ticos porque ellos únicamente tienen ojos e interés para sus propios y muy particulares intereses.

Todo el esfuerzo que se haga para combatir la impunidad en Guatemala, el avance de investigaciones cientí­ficas y contundentes para esclarecer casos paradigmáticos, puede ser inútil si los tribunales de justicia siguen al servicio de la impunidad. Ya hemos visto que la vergí¼enza no es caracterí­stica de juzgadores que sin rubor ni empacho dejan en libertad a los delincuentes siempre de los casos más sonados, léase la corrupción administrativa o los desfalcos de los bancos.

En todos esos casos los responsables quedan libres sin tener que responder por sus actos y eso demuestra que en Guatemala la lucha contra la impunidad no es cosa fácil y que aún existen demasiados obstáculos a vencer. Pero importante en esto es que los guatemaltecos no abandonemos la lucha, que no bajemos la guardia y que ni siquiera el tema del gran riesgo de la gripe nos distraiga de lo esencial, como es forzar a que las comisiones de postulación dejen de ser instrumento de manipulación de los grupos criminales del paí­s. La lucha es larga y tenemos que ser tenaces, porque es la única manera en que podremos hacer que la gente honrada prevalezca sobre los sinvergí¼enzas.