Empresas de cartón, maquillaje contable y engaños a la Superintendencia de Bancos, por unos cuatro años, habrían sido las artimañas usadas por los directivos de Grupo Financiero del País (GFP), para montar una red de lavado de dinero, que llevó a la quiebra a Banco del Café, que conformaba dicha corporación.
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Según un informe de la firma Pricewaterhouse (PWC), publicado por un matutino, mediante las transacciones fraudulentas, los fundadores y altos ejecutivos se agenciaron de unos US $65 millones para cubrir los malos manejos que hacían de las otras compañías miembros del GFP.
Se buscó obtener la reacción del Superintendente de Bancos, í‰dgar Barquín, empero no respondió a los insistentes llamados a su teléfono móvil.
La firma PWC se encarga de localizar el flujo de dinero del Bancafé International Bank (BIB), para devolverlo a los cuentahabientes afectados. El sábado recién pasado, PWC presentó una denuncia en el Ministerio Público, contra accionistas, directores y empleados de BIB y Bancafé.