Extorsiones por diferentes ví­as


Archivo:  El cadáver de un ayudante yace en el suelo, el cuerpo del piloto quedó dentro de la unidad, luego de un ataque armado.

Entregar teléfonos celulares, enviar anónimos o mensajes a las ví­ctimas de extorsión, son modalidades que están por relegarse. Actualmente la delincuencia organizada ha llegado al punto de exigir el dinero por medio de depósitos bancarios y transacciones rápidas.

Mariela Castañon
lahora@lahora.com.gt

«Todas las semanas cumplo con mi pago de extorsión para que no me hagan daño a mí­ o a mis muchachos», refiere un empresario del transporte, que prefiere protegerse en el anonimato.

í‰l públicamente reconoce que los delincuentes «los tienen de rodillas», pero a su criterio no hay mucho que hacer, ya que él ha sido testigo de la muerte de los compañeros que denunciaron y que la violencia se los llevó antes que llegaran las medidas de protección.

A decir de la ví­ctima, cada semana, los extorsionistas se comunican a su empresa, piden que se les deposite el dinero a una cuenta de un banco local, como si se tratase de un negocio, afirma.

«No me llaman a mí­ directamente, llaman a la secretaria, se identifican como los extorsionistas, y dan un número de cuenta; eso sí­, cada semana el depósito va destinado a una persona y a un número diferente; las que nos llaman son mujeres», dice el afectado.

La fuente señala, desconcertada, no entender la razón por la que asesinaron a un conductor y ayudante de su empresa hace algunos dí­as, ya que no ha dejado de pagar «su cuota»; sin embargo, recuerda… «hace como un mes me llamaron unas personas para exigirme dinero, pensé que eran los de siempre pero estos me insultaron, en cambio los otros no lo hacen así­, inmediatamente se lo notifiqué a los que me cobran, ellos me dijeron que se encargarí­an del problema, que no me preocupara; el afectado hace una pausa, reflexiona… «talvez los asesinos de los hermanos (como así­ se les conocí­a al piloto y ayudante asesinados recientemente en la zona 21), fueron los otros», concluye.

De acuerdo con Luis Gómez, de la Asociación de Transportistas Urbanos, varias empresas están sometidas a la nueva modalidad de extorsión por parte de los victimarios. Aunque prefiere no proporcionar mayores detalles de la situación, señala que el tema se maneja con discreción para no sufrir aún más.

Gamaliel Chin, presidente de la Gremial de Autobuses Extraurbanos de Rutas Cortas, confirma que aunque también hay bancos locales utilizados por los malhechores, un extranjero es el predilecto por los extorsionistas, debido a que solicita pocos requisitos para que una persona abra una cuenta o se beneficie por una transacción, «ellos se aprovechan de eso», indica.

El empresario dice que los gastos por este flagelo oscilan entre Q250 mil en todo el paí­s; Guatemala, Quetzaltenango, San Marcos, Quiché, Alta Verapaz, Jalapa, Escuintla y Suchitepéquez, son los lugares donde el problema es mayor.

Según un investigador policial, las gavillas de extorsionistas están «bien organizadas», «no es delincuencia común, es delincuencia organizada, tienen los recursos y a la gente necesaria para cometer estos delitos», manifiesta.

Informes policiales dan cuenta que quienes recogen los depósitos o transacciones en los bancos son personas que trabajan para pandilleros que operan en distintas zonas; en las colonias San Jacinto, Primero de Julio y Carolingia, en Mixco, se ha efectuado el mayor número de capturas, cuando los cómplices se disponen a recoger el dinero.

El entrevistado reitera la importancia de la denuncia en estos casos, porque mientras la población no se atreva a dar a conocer la problemática, no podrán actuar de forma inmediata, señala.

«No me llaman a mí­ directamente, llaman a la secretaria, se identifican como los extorsionistas, y dan un número de cuenta; eso sí­, cada semana el depósito va destinado a una persona y a un número diferente; las que nos llaman son mujeres»

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