Algo que conmovió a la feligresía católica fue la alegoría de protesta en contra del aborto, presentada en la procesión de Jesús de las Tres Gracias, de La Reseña de la Iglesia de La Merced, en donde se vio a la imagen de Jesús sosteniendo en una mano un feto, producto de un aborto, en reclamo por la vida, y en cuyo rostro, inundado de humildad parecía decir: «no lo hagan, por favor».
En estos tiempos, y no solo en Guatemala, esta práctica se ha generalizado, en la televisión por servicio de cable casi se hace apología de ella, cuando se muestra las clínicas médicas en donde se practica al simple requerimiento de la interesada. También es usual la pregunta de hombre a mujer y viceversa de: «te acostaste con él, o ella», sin darle mayor importancia. Y en cuanto a la enseñaza mixta abundan estos casos por la promiscuidad.
En años ya posteriores aquí se filtraba, a soto voce, la aplicación de esta práctica, de que a doña fulana la habían sacado el hijo antes de tiempo, y era un escándalo que se propagaba por todo el vecindario. La abortante tenía que confesarse con el cura de la iglesia y cumplir severas penitencias antes de obtener la absolución por haber cometido un pecado mortal. La comadrona, principal actora de ese feticidio, sólo se lavaba las manos. Cuando alguna mujer moría de fiebre puerperal, decían que era por castigo de Dios.
Aquí se han incrementado entre la juventud femenina, tanto los embarazos no deseados como las abortos, consecuencia inmediata.
En la actualidad esa deleznable práctica se ha incrementado pese a las campañas que se realizan para ambos casos, pero resulta que siempre a la que se censura y sataniza es a la mujer, aun cuando ella no es la única responsable, porque no es hermafrodita ni gallina ponedora, necesita del varón para poder concebir.
Se me ocurre para contribuir a evitar los embarazos no deseados y a los abortos, la mujer que resulte preñada, especialmente entre la juventud, la futura madre diga quién es el varón causante de esa situación y se le obligue a cumplir con sus obligaciones paternales y si es menor de edad, sus padres las asuman hasta que este cumpla la mayoría de edad, y no dejar a la mujer en el desamparo y las vergí¼enza social de ser madre soltera y tener que sobrellevar sola todas las responsabilidades.
Comprendo que esto amerita adicionar artículos de los códigos legales correspondientes o emitir una ley específica, pero al saberse que existe un ordenamiento jurídico en tal sentido, muchos varones se abstendrán de saciar su curiosidad, con lo cual se evitarían los embarazos no deseados y los abortos.
Estas ideas surgen, como dejo dicho, recogiendo la súplica que en tal sentido presenta Jesús de las Tres Gracias. Espero que alguien más las tome en cuenta y las haga realidad.
íTEM MAS: Hay que conservar el agua no desperdiciándola como barriendo la acera con la manguera, o dejándola abierta mientras se platica con una amistad.