La ONU llega y la guerrilla advierte del riesgo de hambruna


Algunos afectados de Sri Lanka reciben ayuda. FOTO LA HORA: AFP STR

El jefe humanitario de la ONU que debe llegar hoy a Sri Lanka exhortó a proteger la vida de los más de 100 mil civiles afectados por la guerra entre el ejército y la guerrilla tamil, que advirtió del riesgo de hambruna para los habitantes de la zona de conflicto.


«Antes que nada es necesario preservar la vida de decenas de miles de civiles que siguen atrapados en las zonas de los combates», indicó el jefe humanitario de la ONU, John Holmes, en un comunicado difundido antes de su llegada a Colombo, capital de Sri Lanka, prevista para las 23:00 horas locales.

Al borde del colapso, los separatistas Tigres para la Liberación del Eelam Tamil (LTTE) advirtieron el sábado de que «la hambruna es inminente para 165.000 personas que viven en esta región (de conflicto) debido a la escasez de ví­veres y al bloqueo deliberado de los abastecimientos» por Colombo. «Tememos (…) una crisis idéntica a la de Darfur, incluso más mortí­fera», añadieron.

Durante su visita de dos o tres dí­as, la segunda desde febrero, Holmes dijo que quiere «ver a la población de los campos (de retención), y visitar a los empleados de la ONU retenidos allí­, y darme cuenta de la manera en que se está gestionando la repentina afluencia de gente que salió de las zonas de combate».

La comunidad internacional está presionando a Sri Lanka, preocupada por la suerte de unos 100 mil civiles que huyeron de los combates y decenas de miles que todaví­a están atrapados en la zona controlada por los Tigres tamiles.

Unos 50.000 civiles tamiles, según la ONU, están atrapados en la zona del conflicto, el noroeste de la isla, donde se enfrentan las tropas gubernamentales y los rebeldes separatistas tamiles.

«Estados Unidos está muy preocupado por la difí­cil situación de civiles inocentes atrapados en el conflicto (…) y el aumento de las muertes», dijo la Casa Blanca el viernes.

«Llamamos a ambas partes a cesar el conflicto inmediatamente y a garantizar la salida segura de los civiles de la zona de combate», agregó.

La ex colonia británica lleva semanas rechazando todas las exhortaciones internacionales y los llamamientos del LTTE a una tregua humanitaria y se muestra indiferente ante la furia de la diáspora tamil en Occidente.

Su embajador ante la ONU en Ginebra, Dayan Jayatilleke, excluyó de nuevo esta semana toda «pausa humanitaria» y subrayó que «la mayorí­a de los civiles que han huido (…) no lo han hecho durante una pausa humanitaria (…) sino como consecuencia de las operaciones militares».

La ONU calcula que 95.000 civiles tamiles han abandonado la zona de guerra desde que se inició el lunes un éxodo masivo.

El ejército srilanqués afirma por su parte que son 15.000 los civiles que permanecen en la zona de conflicto, utilizados como «escudos humanos» por la guerrilla, y asegura estar llevando a cabo «la mayor operación del mundo de liberación de rehenes».

La ONG Médicos Sin Fronteras advirtió el sábado de que los médicos y enfermeros de los hospitales de la zona cercana al conflicto no daban abasto y que algunos hací­an jornadas de 20 horas. El cirujano británico Paul McMasters, del hospital estatal de Vavuniya, declaró que su equipo habí­a realizado 71 operaciones en 24 horas.

La ONU estima también que probablemente son más de 6.500 los civiles muertos y 14.000 los heridos heridos desde enero, cuando las fuerzas armadas lanzaron su gran ofensiva «final» en el noreste de la isla.

Los últimos combatientes tamiles, bajo el mando de su lí­der Velupillai Prabhakaran, se encuentran acorralados en una franja costera del noreste de 10 kilómetros cuadrados, según el ejército, a la salida del burgo de Puttumatalan. El ejército llevó hasta la zona a un grupo de periodistas extranjeros por primera vez el viernes.

Allí­ se esconde Prabhakara, apodado el Tigre número uno, según declaró el general Shavendra Silva.