Centroamérica y Obama


Hemos sido gratamente sorprendidos por las noticias que trasladaron los medios de prensa sobre el encuentro de los presidentes centroamericanos con el presidente Obama: «el presidente estadounidense…ofreció la legalización de los trabajadores centroamericanos del agro que viven en Estados Unidos». Hay que procurar, sin embargo, que dicha legalización también abarque a los trabajadores de la construcción y de los servicios, que es en donde buena parte de los centroamericanos trabajan.

Ing. Raúl Molina

Si bien Obama no ha delineado aún su polí­tica migratoria, el hecho de que las centrales obreras de los Estados Unidos hayan afirmado su deseo de apoyar una reforma humana de la ley de inmigración ha abierto la puerta para que Obama adelantara que «esta iniciativa busca llegar a un acuerdo entre los empleadores y los gobiernos de Estados Unidos y de Centroamérica, para que los trabajadores tengan la posibilidad de permanecer de manera legal en esa nación…»

Más alentadora fue la noticia de que «los jefes de Estado de la región solicitaron a Obama que prorrogue la vigencia del Estatuto de Protección Temporal (TPS, en inglés) y que paí­ses como Guatemala sean integrados a este programa…» Este hecho reviste especial importancia, porque en tanto no se reforme la Ley de Inmigración, las deportaciones de centroamericanos continuarán a su ritmo actual. Obama no se comprometió ni a suspenderlas ni a disminuirlas, con lo que miles de familias centroamericanas son afectadas diariamente, mucho peor en este perí­odo de profunda crisis financiera y económica.

Para nuestros compatriotas indocumentados, siempre bajo el acecho de la «migra», el TPS podrí­a brindar un alivio temporal. La Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG) ha venido insistiendo en que, injustamente, los guatemaltecos y guatemaltecas hemos quedado marginados del TPS, así­ como que la situación actual del paí­s, al igual que en el resto de Centroamérica, amerita su aplicación.

Lo que corresponde ahora no es esperar, tranquilamente, a que los asesores del presidente Obama analicen las peticiones formuladas. Se hace indispensable un fuerte cabildeo en Washington DC, no solamente por uno de los paí­ses interesados sino que en forma mancomunada por toda Centroamérica. Igualmente, no debe ser una acción solamente de los gobiernos, sino que debe acompañarse con los parlamentos, incluido el Parlamento Centroamericano, y toda la gama de la sociedad civil, particularmente los medios de comunicación social. Es tiempo de lanzar una campaña, intensiva y extensiva.

Para ser justos, creemos que el gobierno guatemalteco ha estado a la altura de las circunstancias y se ha esforzado frente a sus homólogos centroamericanos, a fin de conseguir la solidaridad necesaria para el TPS, y frente al gobierno de los Estados Unidos, para abrir un espacio necesario. Los migrantes, si bien hemos criticado los desaciertos del gobierno, tanto en lo relativo a la migración como a otros aspectos sustanciales de la vida polí­tica nacional, estamos dispuestos, sin embargo, a sumar fuerzas con el presidente Colom para cambiar la difí­cil situación actual de los migrantes. Confiamos en que se nos tenga en cuenta, para desarrollar las necesarias luchas conjuntas.