En regalos de libros, casi siempre se queda mal. Habitualmente, se regalan sosos libros de Paulo Coelho o de Dale Carnegie, por ejemplo, creyendo que éstos, por ser best seller, caen en gracia de cualquiera. Regalar un libro equivocado es peor que regalar ropa que no esté a la medida del receptor, porque al menos una prenda tiene cambio; un libro, no.
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El presidente Hugo Chávez tuvo una oportunidad de oro para regalar un libro a su homólogo estadounidense Barack Obama, en la reciente Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago. Obviamente, el mandatario venezolano quiso ofrecer un mensaje implícito con dicho regalo, el cual era que su colega se diera cuenta, desde una perspectiva latinoamericana, algunas de las consecuencias del imperialismo yanqui en el continente.
Para ello, eligió «Las venas abiertas de América Latina» de Eduardo Galeano, un célebre libro de postura antiyanqui, y que con el gesto de Chávez hacia Obama, lo convirtió en uno de los títulos más buscados en la era del Internet.
El regalo no es malo. La postura de Galeano es clara, y su estilo literario es aceptable. Sin embargo, considero que la elección de este libro no fue la adecuada. Fue como regalarle una camisa que le quedara corta.
Latinoamérica ha tenido de sólidos pensadores. Los actuales movimientos políticos alternativos se basan en ideólogos del continente. Por ejemplo, el pensamiento bolivariano que tiene mucha fuerza, sobre todo en Venezuela, Bolivia, Ecuador y otros países. O los ensayos políticos de José Martí, sobre los cuales se basa gran parte del pensamiento de la Revolución Cubana actual.
Por eso, si Chávez quería despertar cierta «conciencia» latinoamericana en Obama, hubiera elegido otro libro. Como repito, Galeano no es una mala elección, pero comparado con otros pensadores latinoamericanos, se queda muy corto y hasta flojo.
Buena parte del éxito de las políticas imperialistas de Estados Unidos en Latinoamérica, es que lograron desarraigar el pensamiento de nuestros intelectuales. Es decir, en nuestros países poco o nada se conoce de los grandes pensadores; y, a cambio, se han impuesto los comics de Superman, las películas de Disney y otras propuestas que intentan llenar el vacío de nuestro intelecto, tal como lo intuyera Ariel Dorfman en su célebre análisis «Para leer al Pato Donald».
Ese vacío de conocer a nuestros intelectuales también ha favorecido el surgimiento de líderes cuasimesiánicos, como el mismo Chávez, que con sólo tararear las Cartas de Bolívar, ha logrado desatar un movimiento popular. Sin embargo, con el regalo del libro de Galeano denota que aún le falta conocer más sobre nuestro pensamiento latinoamericano.
Además de Bolívar y Martí, ha habido fuertes y sólidos pensadores en el continente, pasando por Domingo Faustino Sarmiento, Andrés Bello, Leopoldo Zea, Octavio Paz y hasta el mismo Galeano. En Guatemala, no nos quedamos atrás con Juan José Arévalo, Severo Martínez Peláez y, si se quiere, incluso José Cecilio del Valle y Pedro Molina, entre otros
Lo que Chávez demostró es que no tenemos muy clara una línea del pensamiento latinoamericano, y que es urgente que en universidades (en todo tipo de carreras) -y si es posible hasta en la educación primaria y secundaria- se incluya esta materia.
Si yo hubiera tenido que regalar un libro a Obama, hubiera sido «Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana» de José Carlos Mariátegui, quizá el libro más sólido de nuestro pensamiento latinoamericano. Si tuviera que regalar un libro a Chávez, sería «El Ariel» de José Enrique Rodó. Y a Colom… no sé qué le pudiera servir para enmendarle la plana; ¿sugerencias? http:diarioparanoico.blogspot.com