La recuperación de Estados Unidos no llegará antes de 2010 y por el momento su economía sufrirá en todos los frentes, según las nuevas y pesimistas previsiones del Fondo Monetario Internacional divulgadas este miércoles.
La economía estadounidense empezará a crecer «antes de mediados de 2010» pero esa recuperación será lenta: sólo alcanzará el 1,5% interanual en el cuarto trimestre, según el Fondo en sus previsiones económicas mundiales de primavera.
En 2009 «la economía estadounidense se contraerá un 2,8%», pronostica la institución de Washington, que volvió a rebajar sus previsiones para la primera economía mundial.
«El ritmo de la degradación» bajará de todas formas «en el segundo trimestre y posteriormente», pronosticó.
El Fondo preveía aún en marzo una caída del 2,6% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2009 y una recuperación del 0,2% en 2010. En enero, la caída de Estados Unidos se preveía que iba a ser del 1,6% en 2009 y una recuperación el año siguiente.
«Estados Unidos se encuentra en el epicentro de la crisis y en plena recesión grave, tanto a causa de la sequía del crédito como de una fuerte caída de los precios inmobiliarios y de la bolsa, y de una gran incertidumbre», señaló el FMI.
La institución internacional es mucho más pesimista que la Reserva Federal, que revisó a la baja sus previsiones en el mes de abril, sin dar estimaciones cifradas.
El banco central estadounidenses señaló que esperaba que «el PIB frene su caída progresivamente hasta estabilizarse en el segundo semestre del año y (que) progrese lentamente» en 2010.
Varios responsables de la Fed estimaron recientemente que la recuperación ya no estaba lejos. Uno de ellos llegó incluso a estimar que la economía podría crecer de nuevo, aunque lentamente, a partir del tercer trimestre.
Pero para el FMI, el retorno a la normalidad de los mercados financieros fue «mucho más lento de lo que se creía hace algunos meses».
Aunque hay posibilidad de que las cosas vayan a mejor, en caso de que se recupere rápidamente el sector bancario, también hay «riesgos notables de que las cosas vayan a peor, ante la posible intensificación de las interacciones negativas entre la economía real y la esfera financiera».
Entre esos riesgos, el Fondo enumera el hecho de que los precios del sector inmobiliario continúen cayendo, y con ello nuevas quiebras de hogares y dificultades suplementarias para los bancos.
El FMI menciona también el riesgo de deflación «que podría aumentar el peso del endeudamiento» y una caída más pronunciada de lo previsto de la demanda mundial.
El Fondo apuesta ahora por una caída del PIB mundial del 1,3% en 2009 y una recuperación «parcial» del 1,9% en 2010.
El FMI resalta que el plan de estímulo fiscal de 787.000 millones de dólares a lo largo de tres años promulgado por el presidente Barack Obama contribuirá a sostener la economía en 2009 y 2010, pero insiste en la importancia de «estimular la demanda privada» y de limpiar los bancos de sus activos invendibles.
Sobre este punto en particular, el FMI considera que el plan anunciado por el Tesoro estadounidense es una «etapa útil» pero considera que su triunfo es aún incierto y necesita de la colaboración de los bancos.
Para restablecer la confianza, el FMI recomienda al gobierno estadounidense que no dude en recapitalizar aún más el capital de los bancos en dificultades, incluso aunque tenga que convertirse en «accionista mayoritario».