Qué difícil es sentarse a escribir para analizar una situación, pues además de tratar de que las ideas sean claras, para que sean entendidas a plenitud por el lector, se tiene que tratar de evitar errores de ortografía y de redacción, que representa un esfuerzo para los que no somos duchos en la gramática. Además, nos queda la duda si será un tema de interés, que las redacciones de los diarios consideren que deben de ser publicados.
Así que la moda de hoy son las Cumbres, pero no las visualizamos como una forma de crear para el futuro, sino que una forma de destruir por los errores del pasado. Queremos mantener la amistad, pero siempre y cuando no hubieran ocurrido errores, que es casi como querer regresar el tiempo.
De Cumbre en Cumbre, se van visualizando montañas, que supuestamente representan la voluntad de los gobiernos de hacer las cosas bien, pero pareciera muchas veces se construyen estas cumbres con arenilla, que se deshacen con el primer temblor, sobre todo por que muchos quieren aprovecharlas para ganar notoriedad y aprovechan para decir lo que todo el mundo quiere oir.
De Cumbre en Cumbre exigimos igualdad, pedimos que se respeten nuestras decisiones de hacer en nuestros países lo que las leyes nos permiten, pero reclamamos que otros no actúen de acuerdo a sus leyes, por que se lesiona a nuestros connacionales.
De Cumbre en Cumbre lo primero que hacemos es pavonearnos con aires de grandeza, pero al mismo tiempo alargamos la mano para pedir limosna.
De Cumbre en Cumbre alegamos que no queremos ser lacayos de una nación imperialista, pero al mismo tiempo usamos nuestros lacayos para confrontarlos, para no hacerlo nosotros personalmente. El ejemplo mas claro fue el de Chávez usando a Ortega.
En fin, para muchos el objetivo final de las Cumbres no es subirse a la cumbre en compañía de todos sus aliados, sino subirse derrumbando a todos los que no se les pueda subordinar.