Consultado sobre la presencia de Rosales en Perú, el canciller García Belaunde señaló que «sí, efectivamente está con su familia por lo menos desde el fin de semana pasado».
Sobre la posibilidad de que Rosales esté en busca de asilo, tal como señaló en su edición de este martes el influyente diario El Comercio, García Belaunde señaló que Rosales «entró como turista, y como turista se puede quedar hasta 180 días».
«Puedo confirmar que no ha pedido asilo y ha ingresado al Perú como cualquier turista extranjero», dijo el canciller.
El canciller no sabe si Rosales -actual alcalde de Maracaibo, segunda ciudad de Venezuela- pedirá asilo o refugio pero confirmó que otros tres opositores venezolanos pidieron y obtuvieron asilo en Perú en los últimos años.
En declaraciones posteriores a la privada televisión Canal N, García Belaunde señaló que si finalmente Rosales decide pedir asilo «hay una comisión que resuelve los casos a la luz de los casos que se presenten».
Esta comisión está conformada por expertos de los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores y Justicia.
El canciller descartó que un eventual asilo de Rosales genere contratiempos en la relación entre Lima y Caracas: «La relación entre Venezuela y Perú marcha por buen carril. Esta desarrollándose muy bien, muy cordialmente».
Por su parte, el parlamentario Rolando Souza, ex presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, señaló que Rosales, a quien definió como «el más importante opositor de Chávez», «no tiene las garantías democráticas y de justicia para que sea procesado en Venezuela».
Si pide el asilo «se le debe otorgar porque pocos pueden pensar que el señor Rosales podría tener un juicio justo en su país», agregó.
El politólogo Alejandro Deustua, por su parte, señaló que «no vamos a poner las manos al fuego por la conducta administrativa del señor Rosales pero ciertamente hay razones para afirmar que es un perseguido político».
Rosales es acusado de enriquecimiento ilícito en su país, pero él alega persecución política en su contra.
El lunes su partido, el socialdemócrata «Un Nuevo Tiempo», señaló en Caracas que Rosales tramitaría el asilo político «ante un país amigo» y que no se entregaría a los tribunales, por ser ellos «instrumento de persecución política».
Omar Barboza, secretario general de «Un Nuevo Tiempo», anunció en rueda de prensa que la decisión del alcalde de solicitar asilo político obedece a la intención de «continuar transitando la ruta democrática», pues de otro modo Rosales habría tenido que pasar a una situación de clandestinidad.
«Este es un caso muy claro de persecución política. La entrega de Rosales no sería a la justicia venezolana, sino a Hugo Chávez, que lo está persiguiendo», aseguró.
La entrega de Rosales a la justicia venezolana «sería un trofeo que el gobierno enseñaría a todos para intimidar a la disidencia. Sería un sacrificio inútil que solamente beneficiaría al gobierno», añadió Barboza.
La Fiscalía acusó a Rosales de enriquecimiento ilícito, que implica una pena de entre tres y diez años de cárcel, y pidió a la justicia que quede en prisión preventiva tras llevarse a cabo una audiencia prevista para mediados de mayo.
Barboza denunció que el tribunal decidió aún antes de esa audiencia la detención de Rosales en la cárcel de La Planta, en Caracas, según un acta que tendrían en su poder los dirigentes de oposición.
Según la Fiscalía, el delito se habría cometido entre 2002 y 2004 cuando Rosales era gobernador del estado de Zulia (noroeste).