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Inmediatamente las muestras de rechazo por parte de motoristas no se hicieron esperar, pero también varios ciudadanos se mostraron a favor de esta medida, lo que ha provocado una división marcada con respecto a este tema.
Los motoristas afirman que esta medida los afecta en su diario vivir, ya que no todos son asesinos o criminales, sino trabajadores y gente de familia que no cuenta con otro medio de transporte, y ya no desean viajar en buses del transporte público debido a la inseguridad actual y la situación de violencia que se vive, por lo que deben llevar a sus familias en sus respectivas motocicletas.
Mientras que el otro sector de la población afirma que es una medida necesaria para frenar la violencia, la ola de criminalidad y ataques que se suscitan a diario a través de malhechores que se movilizan en dicho medio de locomoción. Hay quienes ahora solicitan que se remueva el polarizado de los automóviles.
Debido al descontento generalizado por el acuerdo gubernativo, los motoristas y grupos importadores de motos han iniciado con cabildeos en el Congreso y en el Ejecutivo para derogar dicha medida, mientras que las protestas ya comenzaron con miles de motoristas circulando por la capital haciéndose escuchar y sonando la bocina mientras gritan la consigna de «dos en moto, sí».
Durante las protestas se suscitaron algunos conatos de enfrentamientos entre automovilistas que deseaban circular entre la protesta de motoristas, y en algunos casos la Policía Nacional Civil (PNC) tuvo que intervenir directamente, con la captura de varios de los manifestantes.
Algunos motoristas ya acataron la medida de pintar el número de placa en el casco, y hay quiénes han tenido dificultades en obtener los chalecos reflectores. Pero el descontento es general, y grupos de motoristas han anunciado medidas de hecho si la disposición continúa. La mayoría dice que es una ley absurda implementada por un gobierno incapaz que no sabe qué hacer ante la situación actual de violencia, y otros esperan a que todo mejore, pues se está llegando a un punto de insostenibilidad en el país.