La deflación está lejos


Por primera vez en 50 años los precios al consumo en Estados Unidos bajaron en marzo en relación al mismo mes del año pasado, algo que se produce antes de lo esperado, pero la deflación es por ahora una hipótesis, según analistas.


Según las cifras publicadas el miércoles por el departamento del Trabajo, los precios registran un descenso de 0,4% en ritmo anual, lo que no se habí­a visto desde agosto de 1955.

Este fenómeno no quedará aislado sino que continuará «durante la mayor parte del año», advierte Nigel Gault, de IHS Global Insight.

El primer semestre del 2008 estuvo marcado por la explosión de las cotizaciones de las materias primas y por las consiguientes presiones inflacionarias, que desaparecieron totalmente después.

Los actuales datos negativos de la inflación habí­an sido anticipados, aunque los economistas esperaban que la reducción de los precios llegara más tarde ya que la disparada de los precios del petróleo llegó a su máximo en julio de 2008.

En relación a febrero, el í­ndice de los precios al consumo retrocedió en marzo 0,1% (en datos corregidos con las variaciones estacionales) contrariamente a las previsiones de los economistas de que aumentarí­a en la misma proporción.

«La entrada del í­ndice general a territorio deflacionista es enteramente consecuencia de la caí­da de los precios de la energí­a», subraya Andrés Carbacho-Burgos, de Moody»s Economy.com.

Y esos precios siguen siendo inestables, retrocediendo 3,0% en relación al mes anterior (después de subir 3,3% en febrero) y 23,0% en un año. Los precios de la gasolina perdieron 4,0% en el mes y más de 39% en un año.

Los analistas se preocupan ante todo por la inflación llamada «de base», que es mucho más estable. Sin embargo, los precios al consumo que excluyen la energí­a y la alimentación siguieron al alza, de 0,2% en marzo en relación con el mes anterior (misma tasa que en enero y febrero) y de 1,8% en un año.

Sin embargo, este í­ndice quedó «deformado por un aumento de 11% de los precios del tabaco» por iniciativa de los industriales, antes de que se multiplicaran por tres los impuestos sobre los cigarrillos, anotó Ian Shepherdson, de HFE Economics.

Excluyendo energí­a, alimentación y tabaco, los precios estuvieron casi estables en marzo si se comparan con el mes anterior ( 0,06%). Desde el inicio de la crisis resisten las presiones a la baja, llevando a Shepherdson a prever que «el í­ndice de base tiene un largo camino por delante antes de bajar».

Por todas estas razones, los economistas concuerdan en que la economí­a estadounidense se encuentra en un periodo de inflación débil y que la entrada en deflación (un perí­odo de baja de los precios que provoca un retroceso de la actividad económica) sigue siendo una simple hipótesis.

«La tendencia general de los precios parece razonablemente estable. Con la tasa actual de inflación los salarios reales siguen aumentando. Y no parece haber razones para temer una espiral deflacionista en esta etapa», resumí­a Dean Baker, del Centro de Investigaciones Económicas y Polí­ticas.

Esta opinión es compartida por el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, a pesar de que reconoció el martes que la inflación deberí­a permanecer «muy baja durante cierto tiempo». El alza de los precios es inferior al ritmo que querrí­a el banco central, como lo demostró el martes el descenso inesperado de los precios de producción en marzo (-1,2% en relación a febrero). La Fed preferirí­a, por su parte, que los precios aumenten de manera moderada, o algo menos cerca de 2% anual.

A contracorriente, Aaron Smith, de Economy.com, considera que estas cifras han «reactivado los temores a caer en la deflación que se habí­an calmado».