Terminó la Semana Santa. Llegó el lunes y todas y todos volvimos a nuestra rutina, y volvemos a encontramos con esa difícil realidad por la que atravesamos en el país. Buscando ser optimista, pensé darme la oportunidad de poner una buena cara a nuestra actual situación.
Hace falta promover y potenciar a quienes han ido con buen pie, enfrentando las adversidades sociales que abundan en nuestro país. Los seres humanos necesitamos figuras ejemplares para impulsar nuestro caminar. Por eso quería referirme a quien he visto como un ejemplo durante varios años. Se trata de monseñor ílvaro Ramazzini.
Tuve la oportunidad de conocerlo en 1998, haciendo trabajo voluntario en Tajumulco, San Marcos. Durante varios años presencié las marchas que se realizaban en la cabecera de ese departamento en conmemoración del aniversario del asesinato del obispo Juan Gerardi. Participaba gente de todos los municipios.
En una ocasión, al concluir las marchas, en la Catedral de San Pedro Sacatepéquez, el obispo Ramazzini pronunció una homilía realmente extraordinaria. El jefe de la diócesis de San Marcos, en su sermón, se refirió a la importancia de las exhumaciones. Resaltó que las personas que sufrieron los estragos de la aplicación de la política de tierra arrasada tienen derecho a vivir el duelo por sus seres queridos, y no a pasar su vida entera con la incertidumbre de cuál fue su paradero.
Explicaba qué difícil era nunca poder ir a visitar el lugar donde murieron, o el lugar donde descansan los restos de sus familiares. De esta forma, analizaba el Salmo que se leyó en aquella celebración que decía: «Tu reino es justicia y verdad»; y señalaba que para cantar ese Salmo, también teníamos que trabajar como pueblo por esa justicia, y por la verdad.
Desde aquellos años siento un gran respeto por estos líderes religiosos que acompañan la lucha de los pueblos. El Obispo se ha pronunciado ante los desalojos violentos, los impactos de la minería y el Tratado de Libre Comercio. En lo últimos años lo he escuchado más moderado en sus pronunciamientos, casi queriendo conciliar los intereses de los poderes económicos con los de la población. Pero ojalá siempre siga trasladando a la sociedad el sentir de la población marquense.
Aquellas homilías fueron un aporte a la lucha por la memoria, tan necesaria para los pueblos que luchan por su propio bienestar como comunidades. Y sobre esas luchas, también quiero referirme a un grupo que busca avanzar por un buen camino.
Las organizaciones campesinas firmaron con el Gobierno una política de desarrollo rural integral, en la que se incorporan varias propuestas del movimiento campesino para la solución de la problemática agraria, con un enfoque hacía la soberanía alimentaria, el desarrollo endógeno sostenible, y desarrollo desde el territorio; es decir pertinencia con su herencia histórica, con su cultura, y por ende, con respeto a la naturaleza, entre otros aspectos.
En ese marco, la Coordinación de ONG y Cooperativas, organizó un Foro para presentar una propuesta de Institucionalidad y Políticas Públicas para el fomento de la agricultura campesina. Participaran instancias de Gobierno, organizaciones campesinas y sector académico, y el objetivo es discutir como impulsar y ejecutar de mejor forma esta propuesta para mejorar las vidas del campesinado. Se les invita a participar de este foro mañana jueves en Casa Ariana a las tres de la tarde. Porque el camino se hace al andar.