Una victoria social y popular que es inobjetable


No deja de llamar la atención que en Guatemala sea muy poco o casi nada o que en forma limitada y sesgada se informe o comente sobre lo que ha estado sucediendo en Bolivia en estos dí­as. Tampoco se ha informado o sabido de demostraciones de solidaridad con aquel pueblo hermano o que lo que se ha expresado y se está haciendo no tiene espacio en los medios escritos, radiales y de televisión.

Ricardo Rosales Román
rosalesroman.cgs@gmail.com

La derecha fascista en Bolivia está comprometida y empeñada -por todos los medios a su alcance y sin excluir el uso de la fuerza y la violencia contrarrevolucionaria- en impedir el avance del pueblo boliviano hacia etapas superiores de desarrollo económico y social, polí­tico e institucional.

Hasta hace cinco dí­as atrás, la situación en Bolivia se podí­a caracterizar por la intransigencia y exacerbación de la ofensiva de los sectores más reaccionarios y conservadores contra las medidas institucionales del gobierno revolucionario encabezado por el presidente Evo Morales a fin de avanzar hacia la legitimación de un paí­s plurinacional y multilingí¼e.

En 2007 se estimaba que la población de Bolivia ascendí­a a unos 9 millones 827 mil 522 habitantes. Su extensión territorial es de un millón 28 mil 581 kilómetros cuadrados. Polí­tica y administrativamente la República está organizada en nueve departamentos, seis de cuyas ciudades principales son Santa Cruz, La Paz, Cochabamba, El Alto, Oruro y Sucre. Limita al norte y al este con Brasil, al sur con Paraguay y Argentina, y al oeste con Chile y Perú.

Según la Agencia Boliviana de Información (ABI), Bolivia es un paí­s plurinacional y multilingí¼e en el que predominan cuatro grupos étnico mayoritarios que configuran el grueso de su población: blanco-mestizos, quechúas, aymaras y guaraní­es. Asentados en el ala nordestina del Amazonas, existen, además, 33 grupos originarios, algunos de ellos en pequeños núcleos y sin relevancia poblacional.

En estos dí­as, la oligarquí­a boliviana con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos en La Paz, primero se resistió y se opuso a que se conociera y aprobara la Ley Electoral Transitoria que, según lo acordado en el referéndum popular de enero, debí­a ser emitida 60 dí­as después y, enseguida, abandonó el hemiciclo parlamentario en una evidente maniobra para ganar tiempo.

Tan burda maniobra fue desbaratada gracias a la inteligencia, sagacidad e iniciativa del gobierno revolucionario encabezado por el compañero Evo Morales que con el apoyo del pueblo acaba de librar y ganar una batalla más al declararse en huelga de hambre y autorizar la elaboración del nuevo padrón electoral biométrico lo que obligó a la oposición a volver al Congreso y convenir la aprobación de la Ley Electoral Transitoria. Se asegura así­ la realización de las elecciones generales del 6 de diciembre y las de gobernadores del 4 de abril del año entrante.

El plan urdido y puesto en marcha por la oposición tení­a el deliberado propósito de -además de oponerse a una decisión popular y social expresada en el referéndum de enero-, impedir que el presidente Evo Morales asistiera a la Cumbre de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) a inaugurarse mañana en la oriental ciudad venezolana de Cumaná y, además, que no estuviera presente en la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago de este fin de semana.

Ahora está claro que la oligarquí­a local, en lo interno, no deja de seguir oponiéndose a toda medida encaminada a institucionalizar los avances del proceso revolucionario boliviano y, en lo internacional, aislar a Bolivia e impedir a su Presidente asistir a las Cumbres de la presente semana.

Con la promulgación la mañana de ayer de la Ley Electoral Transitoria el gobierno revolucionario boliviano y el hermano pueblo de Bolivia se apuntan una inobjetable victoria social y popular y reafirman su voluntad y decisión polí­tica de avanzar aún más hacia la institucionalización de la nación de los quechuas, aymaras y guaraní­es, más los 33 grupos originarios que a partir de las próximas elecciones y, por primera vez, podrán enviar a La Paz a sus representantes legislativos a la Primera Asamblea Plurinacional y Multilingí¼e, lo que constituye una victoria social y popular sin precedentes en América Latina y el Caribe.

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Aunque con Ana Marí­a pudimos manifestarle la noche del lunes nuestra solidaridad fraterna y sentido pésame al doctor Carlos González Orellana por el fallecimiento de su esposa e inseparable compañera, deseo reiterarle mi admiración y respeto a quien la educación en Guatemala le debe su dedicación y entrega como docente, ciudadano y revolucionario inclaudicable y ejemplar. Descanse en paz Zoila Marí­a Teresita Soto de González.