Un editorial del diario matutino Siglo XXIÂ se titula «La corrupción se barre desde arriba», se resalta todas las medidas arbitrarias que se toman para evitar la publicación de una resolución de la Corte de Constitucionalidad. Solamente con el titular, que es una verdad axiomática y que se complementa con la forma burda como la Corte de Constitucionalidad, el Ministerio de Gobernación, el Diario Oficial etcétera forman una cadena corrupta. Al título se agrega que: los directivos del oficial Diario de Centro América se oponen a publicar la resolución del 28 de enero de la Corte de Constitucionalidad, sentencia mediante la cual se declara ilegal que la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia (SCEP) tenga a su cargo parte de la ejecución de fondos del erario.
En un sistema legal, esto sería suficiente para destituir a todos los funcionarios involucrados, y si no lo hacen los responsables de hacerlo hay algo que dice: «Que el pueblo lo demande».
De hecho, el estado de Derecho no existe, por más que lo proclamen los poderes del Estado, la forma como se retuercen las cosas, es una burla a la Ley, es una burla al pueblo y es una burla a todo lo existente.
Lo anterior nos hace prácticamente un estado dictatorial, donde el Presidente ya se arrogó las funciones de todos los poderes del Estado, sin recibir ni siquiera una crítica internacional, tal vez por miedo de que si se trata de que enmiende la plana, este lo que hará es endurecer más su línea dictatorial y consolidarse con poderes absolutos.
Quién iba a creer que alguien que se veía tan corto de carácter, que temblaba cuando tenía al candidato de la oposición enfrente y casi solo balbuceaba las palabras, ahora quiere ser  el tigre, aunque esta reacción sea respuesta lógica a complejos acumulados.
Por todos esos complejos, Prensa Libre a sabiendas de que el candidato opositor no asistiría le organizó un foro sin contrincante, para que se barriera y hasta hiciera bromas sobre su capacidad de afrontar la conducción del gobierno.
Ahora a este diario me lo tiene casi de rodillas, cumpliendo aquella máxima que dice: «Cría cuervos para que después te saquen los ojos».