Barrabás y Jesús


Entre Barrabás y Jesús se resume buena parte de la historia de la Humanidad. La Biblia nos ha enseñado de que Barrabás era un vulgar asesino, y parece indignarse con la idea de que el Redentor del Mundo haya sido rechazado en favor de un «preso famoso».

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

Muchos estudiosos de la Biblia consideran que la figura de Barrabás podrí­a no ser histórica. Es decir, su inclusión dentro del Libro Sagrado habrí­a sido para justificar ciertas enseñanzas.

Para empezar, ¿no le parece raro que un Imperio liberara a un preso, aparentemente peligroso? Es como que hoy dí­a nos digan, que por las fiestas de la Independencia se liberará a alguien: ¿A quién prefieren: al Cachetes o a Manolito? Vulgar comparación, ¿no?

El Imperio Romano insistí­a mucho en seguir el llamado «debido proceso», previo a condenar a un sospechoso. Se necesitaban varios testigos y que el presunto delincuente fuera vencido en juicio. Los filósofos de Roma, como consecuencia del pensamiento helénico, estaban como locos buscando la esencia de la «Verdad», y les gustaba debatirse en ociosas discusiones sobre ello; por eso, cuando Poncio Pilato identifica en Jesús un buen oponente para una discusión, empieza a cuestionarle sobre la Verdad, pero Jesús -lejos a lo infructuoso de eso- no le presta atención.

Al final de cuentas, Jesús no fue vencido en juicio. Y como un extraño caso de impunidad, Pilatos se quiere hacer el quite de un juicio injusto, y supuestamente hace uso de la «tradición» de liberar a un reo. Pero esta imagen tiene vigencia asombrosa, porque hoy dí­a la Justicia sigue haciendo uso de estos recursos, y varios sospechosos de cuello blanco, siguen disfrutando de una «liberación» al serle otorgadas medidas sustitutivas o arrestos domicialiarios, mientras que otros son condenados sin misericordia.

Bueno, retornando a los tiempos romanos. La imagen de tal elección, entre Jesús y Barrabás, es llamativa por diferentes razones. Se ha dicho de Barrabás que era un asesino; sin embargo, aparentemente no era cualquier homicida, sino que estaba acusado de haberle quitado la vida a un soldado romano. Aunque una muerte siempre es condenable, lo de Barrabás adquirí­a un tinte «polí­tico», ya que los soldados romanos eran la personificación de la represión; de esa cuenta, dice la Biblia, que era un «reo famoso».

Barrabás, pues, era un simbolismo de la lucha de los judí­os por liberarse de los romanos. Sin embargo, Jesús también hablaba de liberación, pero de otro modo, más trascendente. No era una simple liberación polí­tica, sino también del alma, del pecado y de los vicios.

Para mí­, la elección entre Barrabás y Jesús resume buena parte de la elección del ser humano a lo largo de los tiempos: entre los mecanismos violentos y la no violencia; entre la miopí­a del análisis coyuntural y la trascendencia; entre los arrebatos de pasión polí­tica y una carrera basada en fundamentos sólidos. Sin duda alguna, cuando hemos escogido, en tiempos contemporáneos, entre la violencia y la no violencia, seguimos escogiendo a Barrabás. (http://diarioparanoico.blogspot.com)