En fecha reciente se efectuó en la ciudad de Londres la reunión del G-20 que según destacados analistas internacionales constituyó un total fracaso pues lo que se pretendió hacer fue buscar una salida capitalista a la crisis del capitalismo. En otras palabras, cambiar algo para que nada cambie.
El G-20, es un grupo formado en 1999 por los ocho países más industrializados (G-8), las once naciones con las principales economías emergentes de todas las regiones del mundo y la Unión Europea como bloque. Es un foro de cooperación y consultas entre los países en temas relacionados con el sistema financiero internacional.
En torno a este encuentro ha habido muchos enfoques, pero muy pocos con la claridad y profundidad del realizado por el doctor Atilio A. Borón, de nacionalidad argentina, reconocido como uno de los más destacados sociólogos del mundo. Su trabajo difundido a nivel internacional tiene por título «El gran circo de Londres».
Por su importancia reproducimos textualmente algunos de sus párrafos: «Meses atrás la formidable maquinaria propagandística del imperio alimentaba la ilusión de que la reunión del G-20 en Londres le daría la estocada final a la crisis. Sin embargo, a medida que se acercaba la fecha comenzaron a oírse voces discordantes.»
«Como era de esperar, poco y nada concreto salió de la reunión. Y esto por varias razones. Primero, porque lo que con arrogancia e ignorancia inauditas algunos caracterizaron como Bretton Woods II ni siquiera se planteó la pregunta fundamental ¿reformar para qué, con qué objeto? Al soslayarse el tema por omisión quedó establecido que el objetivo de las reformas no sería otro que el de volver a la situación anterior a la crisis».
«No sorprende comprobar que el G-20 haya decidido fortalecer el papel del FMI para liderar los esfuerzos de la recuperación, siendo el principal autor intelectual de la crisis actual. El FMI ha sido y continúa siendo, el principal vehículo ideológico y político para la imposición del neoliberalismo a escala planetaria. Es una tecnocracia perversa e inmoral que percibe honorarios exorbitantes (¡exentos del pago de impuestos!) y cuya pobreza intelectual la resumió muy bien Joseph Stiglitz cuando dijo que el FMI está poblado por «economistas de tercera formados en universidades de primera». ¿Y de la mano de estos aprendices de brujos se piensa salir de la crisis más grave del sistema capitalista en toda su historia?»
El doctor Borón opina que no hay posibilidad alguna de capear este temporal apelando a las recetas del FMI y que dentro del capitalismo no habrá solución para nuestros pueblos ni para las amenazas que se ciernen sobre todas las formas de vida del planeta Tierra.