Mario Alfredo Ubico Calderón
Universidad de San Carlos de Guatemala
La presente síntesis es parte de un trabajo mayor titulado ALGUNAS IMíGENES DE JESíšS NAZARENO, SANTO CRISTO Y SEí‘OR SEPULTADO EN EL REINO DE GUATEMALA próximo a ser publicado; durante la í‰poca Colonial en el Reino de Guatemala fue notoria la cantidad que hubo de cofradías y hermandades que participaban activamente en las actividades religiosas por las cuales era posible acrecentar la devoción y piedad de sus participantes y por ende del pueblo creyente, en tal sentido desde un inicio fue preocupación de las autoridades religiosas el ordenar el surgimiento y funcionamiento de estas organizaciones, esa situación se ve reflejada en muchas visitas pastorales de obispos que durante muchos años visitaron cada parroquia de su jurisdicción conociendo, entre otras cosas, la situación de cofradías y hermandades, sin embargo muchas de esas organizaciones carecían de un corpus legal que las respaldara en sus actividades, aparte claro esta de contar con el aval del cura párroco de turno y en muchos otros casos de una tradición muy antigua que en muchos casos se pierde en el pasado y por ello sólo de tradición oral era posible conocer algo de su fundación.
En el caso de la Capital del Reino había allí cuatro parroquias, todas con templos filiales o ayudas de parroquia, sin embargo, también había dentro del territorio de esas parroquias templos de órdenes regulares, no estando los mismos bajo la directa responsabilidad de los párrocos; es por ello que las visitas pastorales efectuadas por los obispos para conocer y evaluar la situación de las parroquias de su diócesis, usualmente no incluían la visita a conventos y monasterios en ese momento; en otras ocasiones las visitas efectuadas por el Obispo a esos lugares quedaban plasmadas en diferente documentación, aunque en el texto de esas visitas comúnmente no estaba incluida la situación de cofradías que funcionaban en los templos.
La designación de los curas párrocos diocesanos fue por oposición durante la Colonia, siendo notorio que esas personas eran cuando menos bachilleres que tuvieron a su cargo la dirección de parroquias tanto en la Ciudad como en muchos pueblos del interior del Reino, principalmente en el oriente; mientras que otro buen grupo de parroquias lo estaba a cargo de curas regulares, dominicos, franciscanos y mercedarios en el norte, centro, sur y occidente de Guatemala.
Es así como en muchos templos parroquiales el funcionamiento de cofradías y hermandades fue una realidad y a las autoridades les posible ejercer tutela sobre ellas; por ello en el Archivo Histórico Arquidiocesano «Francisco de Paula García Peláez» existe una gran cantidad de documentación relativa a cofradías y una cantidad interesante de ordenanzas que normaron el funcionamiento de esas instituciones, en esta ocasión se aludirá a ese corpus de documentación antigua llamadas ordenanzas, pero de aquellas directamente vinculadas a organizaciones que velaban por el culto a imágenes de Pasión, por ejemplo Jesús Nazareno, Señor Sepultado, Cristo Crucificado, por señalar únicamente tres advocaciones diferentes; con el fin de destacar que en muchos lugares inclusive remotos del Reino existió preocupación por tener debidamente respaldadas por la autoridad superior eclesiástica sus cofradías y hermandades.
Este servidor en una temporada de investigación a principios de la década de 1990 en el archivo de la Curia localizó y transcribió las siguientes ordenanzas de cofradía vinculadas a imaginería de Pasión: Jesús Nazareno de San Jerónimo (1675) publicadas en 1999, Jesús Nazareno de Zacapa (1681), Jesús Nazareno de Petapa (1683), Jesús Nazareno de San Juan Sacatepéquez (1683), Jesús Nazareno de Cuyotenango (1693), Jesús Nazareno de Mazatenango (1696), Jesús Nazareno de Cruz del Milagro (1736), Jesús Nazareno de San Lázaro (1745); así como de otras imágenes de Señor Sepultado , Cristo Crucificado y de menos populares advocaciones como la imagen de Jesús Cautivo y Rescatado del valle de la Ermita; sin embargo en el siguiente cuadro es posible conocer la situación únicamente de las cofradías de Jesús Nazareno y una de Señor Sepultado con el fin de
SíNTESIS DE DATOS DE ALGUNAS COFRADíAS ESTUDIADAS, SU ACTIVIDAD DEVOCIONAL E IMPLICACIONES SOCIALES
COFRADíA ACTIVIDAD DEVOCIONAL IMPLICACIONES SOCIALES
Cofradía de Jesús Nazareno de San Jerónimo (hoy Jesús Nazareno de La Merced de La Antigua Guatemala).
Misa cantada en el día de Ascensión..
Misas rezadas los días siguientes: Circuncisión, Encarnación, Resurrección, Santísima Trinidad, Corpus Christi, Transfiguración y Natividad.
Misa cantada el día de
Difuntos.
Los Viernes de Cuaresma misa cantada.
Martes Santo, reseña.
En esta cofradía podían ser españoles, ladinos e indígenas, pero las autoridades sólo españoles.
Jesús Nazareno de San Miguel Petapa
Miércoles Santo, misa de Pasión y Procesión.
Indígenas.
Jesús Nazareno de Zacapa
Viernes de cuaresma, misas por los hermanos vivos y muertos.
Martes
Santo, misa, reseña y procesión.
Integrada por personas de diversas etnias, sin embargo las mujeres tenían prohibido ejercer cargos.
En caso de muerte la cofradía sufragaba la misa de cuerpo presente a los hermanos muy pobres.
Jesús Nazareno de
San Juan
Sacatepéquez
Los Viernes de cuaresma, misa cantada.
Cofradía de indígenas
Santa Veracruz y Santo Sepulcro del templo parroquial de N. S. Remedios en la Capital del Reino
Viernes de Cuaresma, misas cantadas.
Viernes Santo procesión.
-Día de Difuntos, misa.
-Misa por los hermanos fallecidos.
Cofradía de ladinos. No se dice claramente si era con exclusividad de ladinos o no.
Jesús Nazareno de Cuyotenango
Seis Viernes de Cuaresma misa cantada.
Misas en doce viernes por los hermanos vivos y muertos.
Misa por los hermanos que fallecieron.
Indígenas, ladinos y mulatos.
Ayuda a los hermanos pobres a modo de caridad.
Jesús Nazareno de Mazatenango
Todos los primeros viernes de mes, misa cantada por los hermanos vivos y muertos.
Misa en el día de Difuntos.
Cada Viernes de Cuaresma, misa cantada y procesión de Vía Crucis.
Integración no especificada, aunque se cree que era de ladinos, sin embargo se alude a misas en lengua castellana y en ciertos días indígena. Asistencia a los hermanos pobres y enfermos a modo de Caridad. Ayuda económica.
Jesús Nazareno de Guazacapán
Festividad del Dulce Nombre de Jesús con misa y procesión.
Martes Santo, Reseña, procesión y misa.
Jueves Santo procesión de nazarenos.
Misa en el día de Difuntos.
Aunque no se menciona su base étnica, se cree que estaba integrada por indígenas, ladinos y mulatos.
Visita a los enfermos y socorría con ayuda económica a los muy pobres que no tenían quien velara por ellos, se nombraba dos hermanos para su ayuda.
observar que esas cofradías estaban integradas por personas de diversas etnias, aunque algunas son exclusivamente de indígenas. Resulta interesante destacar entre sus actividades piadosas la celebración especialmente de la Cuaresma y Semana Santa como es natural esperarlo en una cofradía de Pasión. En lo concerniente a la función mas allá de la devoción, se tiene casos de ayuda concreta a modo de caridad a sus integrantes, en algunas de ellas como sucedía con las cofradías de Cuyotenango, Mazatenango y Guazacapán, máxime cuando los hermanos estaban enfermos.
Destaca la situación de algunas cofradías de gran tradición tal y como sucedió con la Veracruz de San Francisco, de Soledad y Santo Entierro de Santo Domingo y de Jesús Nazareno de La Merced fundadas en el siglo XVI; de esas organizaciones piadosas no se conoce hoy día sus primigenias ordenanzas y cuando se tienen como sucede con el Señor Sepultado de Santo Domingo, son de mediados del siglo XVIII. En parte esta situación podría tener respuesta en la particular situación de estas organizaciones inscritas en templos conventuales y por lo tanto, hipotéticamente hablando, menos sujetas a control de la autoridad del párroco, caso contrario a lo que sucedía con las cofradías de templos parroquiales, aunando al gran prestigio que poseían por estar integradas por lo más granado de la sociedad local integrada de españoles y criollos, esas cofradías merced al papel económico y político que tuvieron buena parte de sus integrantes pudieron de esa manera mantener un status preeminente, al grado que no fue impedimento para su funcionamiento el no contar con el documento escrito de sus ordenanzas; posteriormente esa situación cambiaría al grado que en el mismo siglo XVIII son formuladas las ordenanzas de cofradía de al menos una de esas importantes cofradías como es la de Soledad y Santo Entierro de Santo Domingo, cuyo corpus fue pedido por el mismo Ayuntamiento dado que ese ente ejercía el patronazgo de esa cofradía.
En el caso de las ordenanzas estudiadas y que aparecen en el cuadro adjunto es posible concluir que la distancia desde la Capital del Reino a esos pueblos no fue impedimento para que tuviesen sus ordenanzas, lo cual solo demuestra la influencia que ejercía la Capital del Reino por medio de sus autoridades en los más recónditos lugares de su territorio.
En el caso de la cofradía de Jesús Nazareno de Candelaria al principio integrada por indígenas se conoce que en 1736 durante la visita pastoral del obispo Gómez de Parada a la parroquia de Candelaria detectó que de todas las cofradías funcionando en ese lugar sólo la de N. S. de Dolores del Cerro poseía ordenanzas, por lo que mandó que las restantes, incluida la de Jesús Nazareno, las formulasen. El funcionamiento de una cofradía sin ordenanzas como sucedió con la de Jesús Nazareno por tanto años fue posible debido a varias razones, primero la antigí¼edad de imagen y cofradía, segundo el curato fue servido por frailes dominicos inclusive después de ser creada la parroquia, y sin duda alguna, el Breve pontificio de 1677 sirvió como un documento que respaldó dicho funcionamiento, aunque para 1736 ello ya no fue posible y fue ordenada la formulación de sus ordenanzas. No se conoce si finalmente ese documento fue una realidad.