El presidente estadounidense Barack Obama llegó hoy a Bagdad en una visita sorpresa, su primera estancia en Irak desde que llegó a la Casa Blanca, en un momento en que este país sufre un recrudecimiento de la violencia.
Tras una gira europea que finalizó en Turquía, donde trató de reconciliar a Estados Unidos con el mundo musulmán, Obama aterrizó a las 16:42 horas locales al aeropuerto internacional de Bagdad, a unos diez kilómetros del centro de la capital.
Durante esta visita que no fue anunciada por motivos de seguridad, se desplazó a Camp Victory, la mayor base militar estadounidense, donde tenía previsto reunirse con el comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general Ray Odierno, y condecoró a varios soldados.
Desde la base, Obama estimó que «los próximos 18 meses» pueden ser un «periodo crítico» para Irak, teniendo en cuenta que la mayoría de las tropas estadounidenses se retirarán antes de que acabe agosto de 2010.
«Llegó el momento de ceder» el control «a los iraquíes. Tienen que asumir la responsabilidad de su país», añadió.
Según el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, la opción de Irak en vez de Afganistán la dictó la proximidad con Turquía, la necesidad de reunirse con los responsables iraquíes de seguridad y el deseo del presidente de visitar a las tropas estadounidenses.
«Nuestros hombres y mujeres que están en primera línea, en Irak como en Afganistán, se merecen nuestro mayor respeto», declaró Gibbs.
Las malas condiciones meteorológicas no permitieron al presidente Obama desplazarse al centro de la ciudad, por lo que finalmente se entrevistará por teléfono con el presidente Jalal Talabani, informó la Casa Blanca.
Sí tenía previsto entrevistarse en persona con el primer ministro, Nuri al Maliki, quién anunció que se desplazaría hasta la base estadounidense, según anunció la televisión iraquí y confirmó la Casa Blanca.
Antes de llegar a Bagdad, Obama se reunió en Estambul con varios líderes religiosos de las confesiones musulmana, cristiana y judía, visitó la basílica de Santa Sofía y la Mezquita Azul y contestó a las preguntas de un grupo de estudiantes turcos en el centro cultural de Tophane.
La visita de Obama a Irak se produce en un momento de recrudecimiento de la violencia en Irak, en especial en Bagdad, donde una serie de atentados dejó el lunes 34 muertos y cerca de 130 heridos, una secuencia que recordó a las oleadas de violencia de los años 2006 y 2007.
El mismo martes, un nuevo atentado con coche bomba dejó ocho muertos y 20 heridos.
El ejército estadounidense y las autoridades iraquíes responsabilizaron de los atentados a Al .
A finales de marzo, el presidente estadounidense anunció que no aceleraría la retirada de las tropas de Irak, y estimó que, aunque las cosas evolucionaban «en buena dirección», el país seguía necesitando la ayuda estadounidense.
Por su parte, el mando militar estadounidense en Irak siempre se ha mostrado prudente, recordando que Al , aunque debilitada, conservaba su capacidad de efectuar operaciones a gran escala.
Esta es la tercera visita de Obama a Irak pero la primera desde que llegó a la Casa Blanca en enero.
En enero 2006, realizó una visita rápida a Irak y en julio de 2008 se desplazó hasta Basora (sur), Bagdad y Ramadi, antiguo bastión de la insurgencia sunita.
Entonces candidato demócrata a la presidencia, el senador de Illinois, que se opuso a la intervención estadounidense, prometía la retirada de las tropas de Irak en los 16 meses tras su investidura.
A finales de febrero, anunció que el grueso de los 140.000 soldados actualmente desplegados en Irak habrán salido del país antes del 31 de agosto de 2010 y que permanecerá tan sólo una fuerza residual de unos 35.000 a 50.000 hombres.
Conforme al acuerdo de seguridad firmado en noviembre entre Bagdad y Washington, los últimos soldados estadounidenses deben abandonar Irak a finales de diciembre de 2011, ocho años después de la invasión del país y el derrocamiento de Saddam Hussein.