«Si piensan que les conviene, tendrá lugar mañana (sábado)», declaró el presidente surcoreano Lee Myung-Bak en Londres a un grupo de periodistas, entre ellos la AFP, tras su participación la víspera en la cumbre del G20.
El presidente surcoreano precisó que el lanzamiento dependía de las condiciones meteorológicas. La fecha del sábado ya había sido adelantada por el primer ministro japonés Taro Aso.
En un llamamiento desde Estrasburgo (este de Francia), adonde llegó para participar en la cumbre de la OTAN, el presidente estadounidense, Barack Obama, lanzó una advertencia a Corea del Norte.
«Le hemos hecho saber muy claramente a Corea del Norte que el lanzamiento de su misil es una provocación», dijo Obama en rueda de prensa con el presidente francés Nicolas Sarkozy, antes del inicio de la cumbre por los 60 años de la Alianza Atlántica.
El proyecto de los norcoreanos «ejerce una enorme presión sobre las conversaciones a seis. Deberían frenar el lanzamiento», insistió Obama, en alusión a las negociaciones sobre el desarme nuclear de Pyongyang en las que participan Estados Unidos, Japón, China, Rusia y las dos Coreas.
La agencia meteorológica surcoreana prevé para este fin de semana un cielo cubierto, pero ninguna lluvia ni vientos fuertes en la zona de la base de lanzamiento de Musudan-ri, condiciones que permitirían el lanzamiento del cohete.
Corea del Norte anunció que pondría en órbita entre el 4 y el 8 de abril un «satélite de telecomunicaciones» que debería sobrevolar el norte del archipiélago japonés.
Estados Unidos y sus aliados asiáticos sospechan que Pyongyang trata de encubrir el lanzamiento experimental del misil de largo alcance Taepodong-2.
Desde Washington, el portavoz del Departamento de Estado, Robert Wood, aseguró que sería «contraproducente» y constituiría una «provocación» que «incrementaría las tensiones regionales».
Según el primer ministro japonés, «el lanzamiento del misil constituiría una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y, por tanto, sería inaceptable», afirmó Aso.
Japón, junto a Estados Unidos y Corea del Sur, prometieron una respuesta «firme». Japón, de hecho, ya anunció que pedirá una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas si Corea del Norte lanza su cohete, indicó este jueves su embajador en la ONU, Yukio Takasu.
El Gobierno japonés desplegó baterías de misiles antimisiles en Tokio y sus afueras y advirtió de que derribaría cualquier aparato que amenace su territorio.