Condiciones laborales injustas para mujeres


La creciente participación de las mujeres en el mercado laboral, especí­ficamente en el sector de los servicios, representa una amenaza de explotación, puesto que las condiciones de discriminación y marginación, siguen siendo las mismas.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

De acuerdo con el Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (Unifem, por sus siglas en inglés), la población femenina que participa en el mercado laboral, se inserta en ocupaciones de menor jerarquí­a y aun cuando sus niveles educativos son superiores, devengan salarios menores a los de los varones.

En tal sentido, que las mujeres desempeñen un papel clave para cerrar la brecha en la demanda del creciente sector de servicios no significa, precisamente, una mejora en sus condiciones laborales.

Recientemente se presentó un estudio, elaborado por la empresa de recursos humanos Manpower, el cual plantea que los «beneficios» de la participación de las mujeres en este sector de la economí­a «son sorprendentes».

En el documento se expone que «la mejor utilización» de la población mundial femenina pudiera incrementar el crecimiento económico, reducir la pobreza, mejorar las condiciones sociales, y ayudar a asegurar un desarrollo sustentable en todos los paí­ses.

FLEXIBILIDAD LABORAL

A criterio de la socióloga feminista, Silvia Trujillo, desde una perspectiva de género dicha investigación no abona en términos de resolver la problemática de las mujeres, puesto que únicamente promueve formas de aumentar la productividad de las empresas.

«No analiza que hay que resolver problemáticas estructurales o barreras que las mujeres enfrentan, para mejorar sus condiciones laborales», señaló Trujillo.

Según la analista, lo preocupante de la situación es que se considera que los empleos del sector servicios, donde habrá cada vez mayor demanda de mano de obra, les otorga exactamente el tipo de flexibilidad que la mujer «necesita», en una sociedad machista.

La flexibilidad a las que se refiere Manpower consiste en la reducción de los horarios de ocho horas y la permanencia en un sitio determinado, puesto que a su criterio «muchas mujeres no pueden permanecer atadas a una oficina durante ocho horas consecutivas de lunes a viernes. Ellas necesitan un empleo que les permita elegir cuándo y dónde realizar su trabajo», aduce.

No obstante, Trujillo refiere que el problema estriba en que justifican una mayor explotación hacia las mujeres, porque lo que se busca es capacitarlas para obtener prosperidad a largo plazo en la producción de las empresas.

Es decir, bajo esta premisa, las mujeres que se insertan al mercado laboral están cada vez más expuestas a su explotación, mientras no se eliminan barreras en los espacios polí­ticos, sociales, laborales, lo cual implica, también, el empoderamiento de las mujeres, según Trujillo.

«No analiza que hay que resolver problemáticas estructurales o barreras que las mujeres enfrentan, para mejorar sus condiciones laborales»

SILVIA TRUJILLO

analista

REACCIí“N Sin talento


La empresa de recursos humanos, afirma también que los gobiernos y empresas «no pueden hacerlo todo», por lo que la mujer por sí­ misma debe tomar la iniciativa.

«Los programas de capacitación y educación son los puntos obvios de entrada y las mujeres han progresado mucho en ese sentido: A nivel mundial, más mujeres que hombres están graduándose de la universidad», cita el documento, titulado «Mujeres y escasez de talento: una solución no implementada».

Sin embargo, la socióloga indica que la responsabilidad de formar a la población la tiene el Estado.

«Los Estados deberí­an trabajar en la construcción de un paradigma distinto donde se erradiquen las barreras que tenemos las mujeres para participar. Estas ideas no tienen nada de condiciones de desarrollo humano, porque no fomentan las condiciones del buen vivir», concluyó la entrevistada.