Comedores sociales españoles se llenan de nuevos pobres


Unos desempleados esperan en la fila para ser atendidos por los trabajadores sociales en un comedor que ofrece comida gratuita. FOTO LA HORA: AFP PIERRE-PHILIPPE MARCOU

Arroz, pescado, ensalada: una comida equilibrada y gratis. Todos los dí­as a mediodí­a, 220 personas se sientan a la mesa del «comedor social» de Móstoles, cerca de Madrid, abierto recientemente para los desempleados afectados por la crisis.


José Marí­a Garcí­a, desempleado español de 34 años. FOTO LA HORA: AFP PIERRE-PHILIPPE MARCOU

Muchos son inmigrantes de América Latina, de Europa del Este o ífrica. Hay mujeres con niños, pero también «cada vez más españoles» vienen a comer desde principios de marzo a este comedor social que regenta Marí­a Teresa Rodrí­guez, de 63 años, ayudada por un ejército de voluntarios.

Se trata principalmente de antiguos obreros de la construcción o empleados de los servicios, en paro desde hace varios meses.

Nuevos pobres, generados por la crisis económica que afecta a España, inmersa en una recesión y donde el desempleo no ha dejado de crecer en los últimos meses hasta alcanzar una tasa récord del 15,5% en febrero.

El comedor está financiado por el ayuntamiento, de derechas, que lanzó esta iniciativa pionera en España tras haber constatado que «cada vez más familias no llegaban a fin de mes», explicó Vanessa Martí­nez, una concejal autora de la iniciativa.

Los criterios son estrictos: «Tienen que estar empadronados en Móstoles, estar desempleados y que, una vez pagados todos sus gastos, no les quede más de 90 euros al mes para comer».

El comedor acoge actualmente a un 60% de inmigrantes y un 40% de españoles, ya que estos últimos todaví­a cuentan con cierta «solidaridad familiar».

Móstoles, en el sudoeste de Madrid, tení­a en febrero 16.400 desempleados, de los que 4 mil no tení­an ningún subsidio, en una población total de 206 mil habitantes.

En el comedor social, 15 grandes mesas cubiertas con manteles de papel en una sala con calefacción acogen a los «comensales» en un ambiente cálido y familiar.

El servicio es rápido y los parados no hacen cola afuera para no atraer la atención de los curiosos. «Así­ se atreven más a venir a comer, lo hacemos todo para normalizar y dignificar su situación», dice Martí­nez.

Sentado al fondo de la sala, José Marí­a Garcí­a, español de 34 años, come tranquilamente. Este antiguo obrero de la construcción está en el paro desde hace 14 meses y no recibe ningún subsidio desde hace cinco.

«Me estaba volviendo loco, he llegado a pensar en cometer algún delito, en robar para poder comer, así­ que cuando supe iba abrir el comedor, no dudé en acudir ni un solo segundo», afirma este joven sonriente.

A su lado, Gladys Zapata, de 63 años, de pelo rubio impecablemente peinado y gafas de sol sobre la cabeza asegura que «al menos es una comida completa al dí­a y está muy bueno».

Esta chilena llegada a España hace 20 años, enfermera de formación, está en el paro desde hace dos y vive con los 328 euros de pensión pagados cada mes a su marido.

Un poco más lejos, Beatriz Soriano, peruana de 32 años, da de comer a su hija de 4 mientras un padre de familia rumano ha guardado dos postres: «Es para mis niños, para la cena de esta noche».

Las peticiones de ayuda al empleo, la vivienda, la alimentación, la ropa, habí­an «aumentado en un 40,5%» en España a mediados de 2008 respecto al mismo periodo de 2007, subraya un informe de la ONG católica Cáritas, que tiene varios comedores sociales en todo el paí­s.

En Móstoles, el comedor seguirá abierto «hasta que acabe la crisis», asegura la concejal Vanessa Martí­nez.

RECESIí“N Todaví­a no


En un momento de recesión con cifras que se agravan a diario en España, el Banco Central rebajó hoy drásticamente sus previsiones a una caí­da del crecimiento del 3% este año y una tasa de desempleo del 19% el próximo, y pronostica la salida del túnel a fines de 2010.

La previsión de decrecimiento del Banco de España del 3% en 2009 supera en casi el doble la del 1,6% del Producto Interior Bruto (PIB) que anunció en enero el gobierno español, y en un punto la de la Comisión Europea para la Eurozona y España.

El Banco pronostica «una profundización de la actual recesión» en 2009, «de modo que la actividad descenderí­a un 3% en el presente año, con una recuperación incipiente del producto a finales de 2010», año en que el crecimiento todaví­a serí­a negativo (-1%), según sus previsiones anuales.

El ministro de Economí­a, Pedro Solbes, reconoció que este vaticinio responde a que la situación de la economí­a ha empeorado desde enero, cuando el gobierno difundió sus últimas previsiones.

La entidad retrasa hasta la segunda mitad de 2010 la salida de la recesión, es decir, un año después de la fecha calculada hace dos meses por el presidente del gobierno, el socialista José Luis Rodrí­guez Zapatero.

A mediados de 2009 «los planes de respaldo público al sistema financiero irán estabilizando la situación» y los bancos volverán a dar créditos.

Y el Banco espera «que para 2010 la fase más aguda del ajuste haya pasado». «Se prevé que en la segunda mitad del próximo ejercicio el producto (PIB) se estabilice e, incluso, que empiece a crecer de nuevo, aunque con tasas aún muy modestas».

Pero la influencia de las tasas negativas de 2009 hará que el PIB de 2010 se contraiga un 1%.

En cuanto al desempleo, el Banco prevé que este año alcance el 17,1% –frente al 15,9% que vaticinaba el gobierno-, y el 19,4% de la población activa en 2010, siete décimas más de lo previsto por la Unión Europea (UE).

Se tratarí­a de casi cinco puntos más frente al 15,5% que sufre actualmente (3,6 millones de personas), lo que le sitúa a la cabeza de la UE.

El déficit público alcanzarí­a el 8,3% del PIB este año y el 8,7% el próximo, más del doble del actual, que ya supera el lí­mite del 3% fijado por la UE.

La profundización del déficit es tanto más grave cuanto que España es uno de los pocos paí­ses de la UE en haber registrado tres años seguidos de superávit, con un 2,2% en 2007, que en 2008 se convirtió en un déficit del 3,82%.

La deuda pública, por su parte, serí­a del 50% del PIB este año y del 60% el próximo, llegando al lí­mite preconizado por la UE. La actual ronda el 40% y el Ejecutivo vaticinaba un 54% en 2011.

La inflación, que actualmente tiene valores negativos, no se convertirí­a en deflación y serí­a del 0,2% este año y el 1,5% el próximo.

El banco apuesta por «un papel fundamental» de la polí­tica económica «para limitar los elevados costes que ya está produciendo» la crisis, pero advierte de que «el margen de actuación disponible es limitado, dado el rápido aumento del déficit» por las medidas tomadas por el gobierno para aliviar a bancos, empresas, familias y desempleados.

Estas medidas y el «margen de maniobra» disponible «van a permitirnos en un horizonte no muy lejano retomar la senda de la estabilización», estimó la vicepresidenta del gobierno Marí­a Teresa Fernández de la Vega.

«En el segundo semestre del año tocaremos fondo para (…) empezar a recuperar», aseguró.