Dos agentes de la Agencia de Investigación mexicana (AFI) fueron sentenciados en Estados Unidos por un caso de posesión de dinero proveniente del narcotráfico, y según sus abogados volverán a su país para intentar recuperar su trabajo en México.
Ambos policías fueron detenidos en julio del año pasado en posesión de más de 600.000 dólares en efectivo, que se cree provienen del tráfico de drogas, en una operación sorpresa de agentes locales y de la Agencia Antinarcóticos (DEA, por sus siglas en inglés).
El oficial Víctor Manuel Juárez, un investigador de 36 años de edad, miembro de la unidad de élite de la AFI, fue sentenciado a 364 días de cárcel que ya cumplió en la prisión del condado de Los íngeles desde su detención en 2008, cuando la policía angelina decomisó más de 600.000 dólares en una casa particular a unos 70 km al este de la ciudad.
Por su parte, Carlos Cedano Filippini, un comandante de la policía mexicana de 35 años, fue condenado a 178 días de cárcel, también ya cumplidos por un cargo de delito menor relacionado con este caso y como a Juárez se le fijaron cinco años de libertad provisional.
Según la ley estadounidense, los acusados no tienen que admitir su culpabilidad, por ello Juárez y Cedano Filippini se beneficiaron de la opción de «no culpables», una figura legal en la que no se declaran ni culpables ni inocentes y da luz verde a una sentencia negociada.
Ambos policías fueron detenidos el 30 de julio de 2008 junto a otras dos personas cercanas a Filipini, en una casa de Covina, a las afueras de Los íngeles, donde un detective de la policía angelina que los siguió requisó la gran suma de dinero de una de las habitaciones que él cree provenían de transacciones de droga, según dijo en una audiencia anterior.
De acuerdo con el investigador de Los íngeles, Gerard Kennelly, la mayor parte del dinero requisado estaba en una maleta y aunque no se encontraron estupefacientes en la casa, el detective estadounidense dijo que se hallaron papeles que parecían indicar «pagos y deudas» de negocios relacionados con la industria de las drogas.
Los abogados de los dos policías mexicanos explicaron fuera del tribunal que esperaban recuperar sus trabajos en la Agencia Federal de Investigación de México. «Vamos a intentar que vuelva a su trabajo», dijo el abogado de Juárez, Jeffrey Rutherford. «La única razón por la cual el señor Cedano Filippini se declaró no culpable es para volver a casa e intentar recuperar su trabajo en la AFI mexicana», dijo el otro abogado, Michael J. Proctor.
Los arrestos de estos dos policías se dieron de manera accidental, ya que no eran parte del operativo que desplegaban las autoridades estadounidenses cuando lanzaron su incursión, dijo una portavoz de la DEA en una de las audiencias el año pasado.