Las protestas en ocasión de la cumbre del G20, en las que murió el miércoles una persona, se trasladaron el jueves de la City al centro de conferencias Excel, donde se desarrolla, bajo fuerte custodia policial, la reunión de los líderes del planeta.
La policía británica indicó el jueves que 86 manifestantes fueron arrestados en las protestas anticapitalistas del miércoles contra la cumbre del G20, que se celebra en un gran centro de convenciones en el este de la capital británica, tomado de asalto por más de 2.500 periodistas.
Mientras, una gran operación de limpieza se desarrolla en la City, tras las protestas de la víspera, en las que manifestantes sitiaron el Banco de Inglaterra (central) y penetraron en una agencia del Royal Bank of Scotland, uno de los bancos rescatados por el gobierno de Gordon Brown para evitar su colapso.
Un hombre murió en las protestas del miércoles en el corazón financiero de Londres, en las que los manifestantes expresaron su cólera contra los bancos y banqueros y se enfrentaron con centenas de agentes de la policía antimotines.
El hombre falleció tras caer al pavimento y perder el conocimiento, indicó la policía, que aseguró que manifestantes habían lanzado botellas contra el equipo de socorro enviado para asistir al hombre, que fue llevado en una ambulancia a un hospital de Londres, donde falleció.
Otras protestas menos masivas y violentas se celebraron el jueves en las inmediaciones de Excel, que está rodeado de un impresionante dispositivo de seguridad para custodiar a los dirigentes de esta cumbre de las principales potencias industrializadas y emergentes, que representan el 80% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.
Algunos centenares de activistas de la Campaña para el Desarme Nuclear, de la Coalición contra la Guerra y de organizaciones antiglobalización se congregaron el jueves de mañana en las inmediaciones de Excel, donde los líderes del planeta intentan ponerse de acuerdo sobre un plan para reactivar la economía mundial.
Las organizaciones pidieron a sus activistas que llevaran a las protestas cerca de Excel «fotos, zapatos, muñecos o cualquier símbolo de la muerte y destrucción que los líderes mundiales están causando en el mundo».
Algunos de los manifestantes llevaban pancartas donde se leía: «No vamos a pagar por la crisis» y lanzaban consignas clamando por «Empleos, no bombas».
Pero sus gritos no llegan hasta las salas cerradas donde están reunidos los dirigentes, debatiendo temas como la ayuda a los países en desarrollo, el aumento de los recursos de organizaciones multilaterales, la imposición de restricciones al sector financiero y a los banqueros y sanciones para los paraísos fiscales.
Unos 5.000 agentes de la policía están movilizados en Londres con motivo de la cumbre, que concluye el jueves por la tarde, con una declaración de los dirigentes que buscará enviar un mensaje de confianza sobre su capacidad de sacar al mundo de la recesión.