Veinte líderes mundiales iniciaron este jueves una cumbre en Londres con el objetivo de definir estrategias para relanzar la economía mundial y superar la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial, bajo estricta custodia policial tras las protestas del miércoles, que dejaron un muerto.
Los dirigentes de 20 países (G20) que representan el 80% de la riqueza mundial iniciaron la cumbre poco después de las 09H30 GMT en el edificio Excel, en el este de Londres. La cumbre más importante de las últimas décadas comenzó con un desayuno informal hacia las 07h30 GMT y debe finalizar a las 15H00 GMT con la publicación de un comunicado seguido por una conferencia de prensa.
Los dirigentes del G20 ya tuvieron una cena de trabajo el miércoles de noche en la residencia del primer ministro británico Gordon Brown.
Según fuentes diplomáticas, el G20 anunciará medidas para limitar la remuneración de los banqueros y decidir un aumento de los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI). La dotación actual debería «más que duplicarse», según una fuente europea, y aumentar de manera «sustancial», según el ministro de Comercio británico, Peter Mandelson.
México, cuya moneda se devaluó en un 50% desde el inicio de la crisis, fue el último país en solicitar el respaldo del FMI, con una línea de crédito de 47.000 millones de dólares para «blindar» su economía, según anunció el miércoles en Londres el ministro mexicano de Finanzas, Agustín Carstens. En los últimos meses, el FMI fue solicitado por varios países de Europa del Este al borde de la quiebra.
La lucha contra los paraísos fiscales, liderada por Francia y Alemania, era aún objeto de discusiones este jueves por la mañana, porque los chinos podrían ser reticentes a la publicación de una lista de estos paraísos siguiendo los criterios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, que reúne a 30 países industrializados), que China no integra. Hong Kong y Macao podrían aparecer en esa lista.
Tras las manifestaciones que el miércoles dejaron un muerto en la City londinense -un hombre que cayó al pavimento dentro de un cordón policial- y 86 detenidos, nuevas protestas fueron convocadas para este jueves en las inmediaciones del edificio Excel.
Entre los participantes en la cumbre figuran los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, de China, Hu Jintao, y de Francia, Nicolas Sarkozy, así como los jefes de gobierno de Alemania, Angela Merkel, y Japón, Taro Aso. Tres mandatarios latinoamericanos asisten a la cita: el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, el mexicano Felipe Calderón y la argentina Cristina Kirchner.
Las expectativas son enormes sobre esta breve reunión, en momentos en que la crisis deja a diario a miles de personas sin empleo y acrecienta las tensiones sociales y políticas en los cinco continentes.
El Banco Mundial estima que el PIB del planeta se contraerá un 1,7% este año al sufrir su primera recesión desde la Segunda Guerra Mundial, mientras el FMI pronostica una contracción de entre -0,5% y -1%.
La esperanza de un acuerdo dio un fuerte impulso a los mercados bursátiles. Las principales bolsas europeas operaban por la mañana con alza importantes superiores al 3%, y las asiáticas se mostraron proclives a la euforia: la plaza de Tokio cerró con un alza de 4,40% y la de Hong Kong con una subida de 7,41%.
La reunión del G20 busca en particular acercar posiciones entre los europeos, partidarios de una mayor regulación de los mercados (y sobre todo de los fondos especulativos y los paraísos fiscales), y los estadounidenses, que preconizan fuertes medidas de estímulo fiscal.
La cuestión de la regulación del sistema financiero internacional «no es negociable», dijeron Merkel y Sarkozy en una rueda de prensa conjunta.
La cumbre también se propone frenar las tentaciones proteccionistas a las cuales han sucumbido recientemente numerosos países, según la la Organización Mundial de Comercio (OMC). Esa cuestión alimentó polémicas entre China y Estados Unidos, cuya demanda dinamizó en los últimos años a la economía mundial. Obama y Hu, en su primer encuentro el miércoles, expresaron su compromiso de «resistir el proteccionismo y garantizar relaciones comerciales sólidas y estables entre Estados Unidos y China», indicó la Casa Blanca.