La Cumbre del G20 para discutir la crisis es la prueba de fuego internacional para el mandatario estadounidense Barack Obama, quien se reunió hoy en Londres con los dirigentes del Reino Unido, Rusia y China, y lanzó un mensaje de unidad a los líderes del mundo.
Tras su reunión bilateral con el primer ministro británico, Gordon Brown, Obama, que será seguramente la estrella de la cumbre de las principales economías del planeta, llamó a los líderes del G20 a hacer hincapié en los puntos en común que los unen, «y no en las divergencias».
El G20 debe «concentrarse en los puntos en común, y no en las divergencias», exhortó Obama en una conferencia de prensa tras su reunión privada con Brown, anfitrión de la cumbre de países ricos y potencias emergentes que se celebra mañana en un gran centro de conferencias en el este de Londres.
«Estimo que hay bastantes convergencias» entre los 20 países, agregó Obama, que tras la Cumbre emprenderá una gira por Europa, su primera desde que asumió las riendas de Estados Unidos, en enero pasado.
El primer cara a cara de Obama con su colega ruso, Dimitri Medvedev, dio como resultado el anuncio de que los dos países acordaron lanzar negociaciones para reducir sus arsenales nucleares e iniciar una «cooperación mutua» sobre un tema que provoca fuertes tensiones entre ambos países, la defensa antimisiles.
«Â¿Qué mejor manera que empezar nuestra relación bilateral (con Rusia) que con un acuerdo para reducir esos arsenales» nucleares?, planteó Obama en una rueda de prensa antes de su bilateral con su colega ruso.
«Aunque la amenaza (nuclear) ha disminuido mucho desde el fin de la Guerra Fría, sigue siendo la mayor amenaza contra la humanidad», aseguró Obama.
Según el comunicado oficial tras la reunión de Obama y Medvedev, persisten sin embargo las «diferencias» entre Washington y Moscú en relación al escudo antimisiles, el sistema de defensa que Estados Unidos quiere instalar en el este de Europa y al que se opone tajantemente Rusia.
Tras su reunión con Medvedev, celebrada en la residencia del embajador estadounidense en Londres, Obama anunció que visitará Moscú en el verano boreal próximo.
«Visitaré Moscú en julio», anunció el mandatario estadounidense, que poco antes había resaltado, durante la rueda de prensa con Brown, que existían «verdaderas diferencias» entre Estados Unidos y Rusia, aunque insistió que prevalecían los intereses en común de no proliferación nuclear.
Tras el primer encuentro entre Obama y el presidente chino, Hu Jintao, que llegó el miércoles de Pekín para asistir a la cumbre, la Casa Blanca anunció también otro viaje de Obama, esta vez a China.
«El presidente Hu Jintao invitó al presidente Obama a visitar China en el segundo semestre de este año, y el presidente Obama aceptó esa invitación con placer», afirmó la Casa Blanca en el comunicado.
Mientras los líderes del mundo se reúnen en suntuosos y alfombrados salones, las calles de Londres fueron escenario el miércoles de choques entre manifestantes y policías antimotines.
Las manifestaciones contra el G20 – que tuvieron este miércoles como blanco la City, el sector financiero en el corazón de Londres – han dejado al menos 23 personas arrestadas y varios policías con heridas leves, según indicó la policía.
Diez mil policías fueron movilizados el miércoles y el jueves para controlar las protestas.
El presidente francés Nicolas Sarkozy afirmó hoy que hasta ahora Francia y Alemania no están conformes con los proyectos de comunicado final del G20, y volvió a advertir que se retiraría de la cumbre del jueves en Londres si los resultados no son satisfactorios.
«En el estado actual (de las cosas), estos proyectos no convienen ni a Alemania, ni a Francia», indicó Sarkozy a la radio francesa privada Europe 1.
El presidente advirtió de que «no se asociaría» a una cumbre del G20 que concluya con «falsos compromisos» y sostuvo que «la política del asiento vacío marcaría el fracaso» de la cumbre del G20 que reunirá en Londres a los líderes de 20 economías industrializadas y emergentes para buscar una salida a la crisis.
El martes, la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, había asegurado a la televisión británica BBC que el presidente estaba «decidido» a «abandonar» la cumbre del G20 si ésta no generaba resultados concretos.
Sarkozy hizo estas declaraciones horas antes de trasladarse a Londres, donde tiene previsto ofrecer una conferencia de prensa conjunta con la canciller alemana Angela Merkel, a quien las declaraciones del dirigente francés no cayeron demasiado bien, según su portavoz.
La política de la silla vacía «no es, para la canciller, la mejor idea», declaró su portavoz, Thomas Steg, en rueda de prensa en Berlín.
«Sólo aquel que participa en los debates puede influir en sus resultados», agregó Steg.
En relación a los paraísos fiscales, Sarkozy cuestionó la posición de algunos de los miembros del G20, «menos entusiastas» para fijar normas a esos países o territorios que ofrecen una base de operaciones a los fondos especulativos («hedge funds»).
«Hay que investigar la posición exacta de China pues están detrás los intereses de Hong Kong, de Macao e incluso quizás los de Singapur», indicó.
El mandatario francés también hizo notar que hasta hace poco los países anglosajones mantenían una «relativa tolerancia» de los paraísos fiscales.
«Veo el texto que publicó Barack Obama que condena los paraísos fiscales. Apruebo el texto del presidente de Estados Unidos, se lo dije en una conversación telefónica que tuvimos recientemente», prosiguió Sarkozy. «Pero ahora se necesitan hechos», advirtió.
Francia aboga por la elaboración de una lista de paraísos fiscales que no cooperan con los criterios establecidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Desde hace varios días, el presidente francés, que se considera a sí mismo en la vanguardia de los esfuerzos para la «refundación» del capitalismo, lanza advertencias a los otros países del G20.
El presidente francés sostuvo que la cumbre del G20 debe servir para «poner en marcha nuevas reglas» para el sistema económico y financiero.
La cumbre del G20 comenzará el miércoles con una cena en la sede del gobierno británico ofrecida por el primer ministro Gordon Brown.
La cita de Londres es además la primera reunión de magnitud internacional para Obama, que llegó a Londres el martes en la noche en la primera etapa de su primera gira europea, y que lo conducirá luego a Estrasburgo y Kehl para la cumbre del 60 aniversario de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, llamó el miércoles a los líderes del G20 a adoptar «decisiones políticas» difíciles para evitar el fracaso de una cumbre destinada a buscar soluciones conjuntas a la peor crisis económica mundial desde los años «30.
Tras reunirse en París con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en vísperas de la cumbre de los líderes de 20 potencias industrializadas y emergentes en Londres, Lula aseguró que «las decisiones del G20 serán decisiones políticas».
«Hay una enorme expectativa sobre esta reunión. No serán medidas fáciles si no se tiene el coraje de entender que las grandes decisiones que deben ser tomadas serán decisiones políticas», sostuvo Lula en una rueda de prensa conjunta con Sarkozy, antes de partir hacia la capital británica.
El presidente brasileño se declaró no obstante «optimista» sobre los resultados de la cumbre, aunque aclaró que estas grandes decisiones no pueden ser adoptadas desde un punto de vista tecnocrático.
«No queremos asumir la responsabilidad de una reunión fracasada», advirtió.
Lula estimó que «no habrá que tener miedo de tomar decisiones porque el miedo es lo que causó la crisis», explicando que habrá que hacer ahora lo que no se hizo cuando estalló la crisis, en agosto de 2007 en Estados Unidos.
El presidente brasileño dijo que está de acuerdo con Sarkozy en la necesidad de trabajar por «el fortalecimiento de las instituciones financieras multilaterales para aportar más recursos a los países pobres», así como en un mayor control de los paraísos fiscales y la necesidad de más regulación financiera.
«Vamos a tener que restablecer el crédito en el mundo», agregó.
«Es inadmisible que en un planeta Tierra con más de mil millones de personas viviendo por debajo del nivel de pobreza alguien se dé el lujo de sacar dinero del sector productivo para colocarlo en el sector especulativo», advirtió Lula.
El jefe de Estado brasileño admitió que ese tema «enfrenta resistencias» en el G20 y que será un «asunto difícil» de tratar en la cumbre del jueves en Londres, que buscará forjar una respuesta común a la actual crisis económica y financiera mundial.
Francia y Brasil comparten «una coincidencia de opiniones total y completa» sobre la necesidad de una mayor regulación mundial, declaró Sarkozy.
«El presidente Lula y yo queremos que el mundo cambie, que el mundo reaccione y que haya un mínimo de regulación teniendo en cuenta el desastre que representó la desregulación», señaló.
El presidente de Francia anunció que visitará Brasil el próximo 7 de septiembre, día de la independencia del gigante sudamericano, para reforzar la «asociación estratégica» entre ambos países.
Según Sarkozy, su visita demostrará la colaboración bilateral en todos los frentes, sobre todo en el económico, el científico y la transferencia de tecnología.
Ambos mandatarios indicaron que están preparando una iniciativa conjunta para una mejor gobernanza mundial.
Pedimos a nuestros ministros de Relaciones Exteriores y de Finanzas elaborar un «proyecto político de contribución común para una nueva gobernanza mundial», sostuvo Sarkozy.
Entre Brasil y Francia hay una «asociación que prevé propuestas de gobernanza mundial», afirmó Lula.
Un grupo de trabajo bilateral a nivel de ministros de relaciones exteriores, defensa y ciencia y tecnología elabora actualmente «fórmulas para nuevos acuerdos entre los dos países» con vistas a la visita de Sarkozy en septiembre, añadió.