Daisuke Matsuzaka supo sortear los momentos difíciles para que el campeón defensor Japón viniera de atrás en el marcador para vencer 9×4 a Estados Unidos ayer, y dejar todo listo con vistas a disputar ante Corea del Sur la final del II Clásico Mundial de béisbol.



Japoneses y surcoreanos pelearán por la corona hoy en el Dodger Stadium, casa de los Dodgers de Los íngeles.
Debido a que los «grandesligas» americanos le conocen de sobra por sus actuaciones con los Medias Rojas de Boston, Matsuzaka no estuvo tan dominante como en su triunfo anterior ante Cuba en segunda ronda (5×0), y fue bateado con cierta libertad por la fuerte toletería norteña.
Empero, el «Dice-K» pudo controlar los momentos de efervescencia estadounidense y se apunto su tercer triunfo del torneo, con trabajo de dos carreras limpias permitidas, cinco hits, uno de ellos jonrón de Brian Roberts, tres bases y cuatro ponches en 4 2/3 innings de actuación.
La derrota recayó en el abridor norteño Roy Oswalt (1-1), quien en 3 2/3 de episodios aceptó seis hits y seis carreras, cuatro limpias, con una base y un ponche.
El partido comenzó a las 17H09 locales, y un minuto después Estados Unidos ya tenía la primera carrera por jonrón de Brian Roberts por el jardín central, al segundo lanzamiento de Matsuzaka en el choque.
Los de casa amenazaron tras colocar al designado Jimmy Rollins en segunda con dos outs, por hit y rolata al campo corto, pero el «Dice-K» sacó el inning ponchando a Adam Dunn con una cortante «slider».
Japón consiguió el empate 1-1 en el segundo inning, al ligar pelotazo de Oswalt a Atsunori Inaba, quien se corrió hasta tercera con sencillo de Kosuke Fukodome, y pisó la goma gracias a elevado de sacrificio al bosque derecho de Kenji Johjima.
En el tercero, los del «Tío Sam» se fueron delante 2-1 por sencillo del productivo Rollins, quien robó segunda, y largo doblete al centro del terreno de David Wright que llevó al plato al torpedero de los Filis de Filadelfia.
Los nipones despertaron sus bates en el cuarto rollo para tomar el mando 6-2, cuando le cayeron a palazos a Oswalt para marcarle cinco carreras y enviarlo a las duchas.
En ese tramo los japoneses ligaron cinco imparables, de ellos un triple de Akinori Iwamura y doble de Hiroyuki Nakajima, además de un error del segunda base Roberts y el segundo elevado de sacrificio de Johjima en el partido.
En el quinto capítulo, y tras sacar dos out, pero permitir imparable de Derek Jeter y regalar boleto a Rollins, Matsuzaka cedió el montículo al relevista Toshiya Sigiuchi, quien acabó la amenaza con ponche a Adam Dunn.
Los estadounidenses dieron señales de vida en el octavo al marcar dos carreras, remolcadas por triple de Mark de Rosa, y el juego se puso 6-4.
Empero, Japón le puso el seguro al pizarrón con otras tres vueltas en la parte baja del octavo cuadro.
El meteórico Yu Darvish lanzó el noveno capítulo, y aunque aceptó sencillo de Rollins -el mejor bateador norteño de 4-4 con un triple- libró la entrada con sendos ponches a Wright y Dunn para acabar las esperanzas norteñas.
Estados Unidos había ganado 7 de los últimos 13 enfrentamientos internacionales contra Japón, incluyendo el de la disputa por la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos de Pekín-2008, con marcador de 8×4.