Hispanos hartos de buscar empleo


FOTO LA HORA: ROBERTO SCHMIDT

Yates de lujo, entre muchas otras piezas de ricos dejan de ser objetos codiciados. Ahora en Miami el deseo urgente es conseguir un empleo, y son los inmigrantes latinoamericanos quienes más se han visto afectados por la crisis.» title=»FOTO LA HORA: ROBERTO SCHMIDT

Yates de lujo, entre muchas otras piezas de ricos dejan de ser objetos codiciados. Ahora en Miami el deseo urgente es conseguir un empleo, y son los inmigrantes latinoamericanos quienes más se han visto afectados por la crisis.» style=»float: left;» width=»250″ height=»167″ /></p>
<p>Ezequiel Lara, un ingeniero civil venezolano que vive hace cinco años en Miami, está desempleado desde noviembre. Sobrevive con ahorros que se achican dí­a a dí­a y como cree que su situación no cambiará en lo inmediato ya tomó una decisión: regresa a Caracas donde lo espera un trabajo.</p>
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Con un nivel de desempleo récord en Estados Unidos, muchos latinoamericanos están haciendo las valijas de regreso a sus paí­ses, cansados de esperar por una oportunidad que no aparece.

«En cuatro meses no he tenido una posibilidad de empleo y ya no puedo seguir esperando. Aquí­ la vida es muy cara y no se puede vivir con poco dinero», explicó Lara, de 34 años.

El ingeniero venezolano trabajaba para la financiera Merril Lynch cuando se enteró que estaba incluido en una reducción de personal que abarcó a miles de trabajadores de esa firma.

«Años atrás cambiaba de trabajo a cada rato, habí­a muchas opciones, pero ahora hace meses que enví­o mis currí­culos a sitios para búsqueda de empleo y no recibo ninguna oferta», contó Lara, que tiene familiares con empresas en Venezuela que le prometieron un puesto ni bien llegue.

En Miami, el nivel de desempleo (6,8%) es menor que en otras grandes ciudades del paí­s y, ante tal evidencia, muchos estadounidenses de otros estados vienen hacia el sur de Florida y están aceptando empleos que antes dejaban en manos de los inmigrantes, lo cual reduce para éstos la oferta de trabajo.

Consulados de paí­ses latinoamericanos, como el mexicano y el argentino, afirman que hay un aumento evidente en los últimos meses en los trámites de documentos de personas que regresan, pero no cuentan con cifras oficiales.

Manuel, un periodista uruguayo de 37 años que perdió en enero su trabajo en una cadena informativa local, también decidió partir. Está vendiendo los muebles y donando parte de los juguetes de sus tres niños porque no puede llevar todo lo que tiene a un apartamento de dimensiones más reducidas como los que hay en Barcelona, donde está radicada parte de su familia y hacia donde decidió poner proa para iniciar la nueva etapa.

«La situación está difí­cil también en Barcelona, pero allí­ tenemos más contención familiar para enfrentar este momento y empezar de nuevo», contó.

En febrero, 651 mil personas se quedaron sin trabajo en Estados Unidos y la cifra de desempleo alcanzó a 8,1% de la población económicamente activa. Algunos análisis privados indican que la tasa podrí­a trepar al 10% este año.

En un claro signo de los nuevos tiempos que viven los latinoamericanos en Miami, una empresa que realiza mudanzas en contenedores hacia Latinoamérica está publicitando sus servicios en periódicos locales con una frase irónica que alude a la crisis en la tierra del «sueño americano». Su slogan dice: «Ahora el sueño es volverse».

«La crisis económica ha hecho que muchos se decidan a regresar. Especialmente los que se quedan sin trabajo y prefieren empezar con una nueva actividad en su paí­s», explicó Javier, empleado de la empresa de mudanzas BGLogistics, especializada en enví­o de pertenencias de inmigrantes a paí­ses de la región.

Alejandro C, es un argentino de 32 años que está indocumentado y trabajó durante 6 años como cocinero en hoteles y restaurantes de Miami. En mayo regresa a Argentina con sus ahorros, «dos camioncitos» y otras cosas que compró estas últimas semanas para iniciar un nuevo emprendimiento con una distribuidora de alimentos.

«Puse el punto final y me vuelvo», dijo Alejandro. «La situación es cada vez más difí­cil con el trabajo, y hasta intenté tener los papeles con un casamiento falso, pero no pude», contó.

«Muchos amigos se quedaron sin empleo. A mí­ todaví­a no me echaron, pero me aumentaron las horas y tengo que trabajar todo el dí­a en un restaurante por la misma paga».

Alejandro dice que ahora piensa armar su proyecto de familia en Argentina y que en los últimos años, para juntar dinero, no hizo más que trabajar. «Cuando eres inmigrante no te queda tiempo para la vida social. Todo gira alrededor del trabajo y si lo pierdes, no tienes nada».