Ciudad fantasma presa de la violencia


Las muestras de desagrado por las polí­ticas tomadas por el presidente frances Nicolas Sarkozy ante la crisis financiera han sido materializadas en protestas violentas en la isla caribeña de Guadalupe. FOTO LA HORA:  AFP  JULIEN TACK

La capital de la isla caribeña francesa de Guadalupe se ha transformado, tras casi un mes de huelga general que degeneró en disturbios, en una ciudad fastama, donde barricadas y fuegos callejeros han complicado considerablemente la vida cotidiana.


En cuanto se llega al aeropuerto, el primer problema del visitante es encontrar uno de los pocos taxis que todaví­an tienen gasolina. El segundo, que el taxista acepte el destino.

Los clientes son pocos. Según la tripulación de un vuelo de Air Caraibes, el avión procedente de Parí­s estaba ocupado ayer al 65% en una época en que suelen volar llenos.

«Yo hago sólo trayectos cortos y no en cualquier dirección, no quiero problemas, hay hoteles a los que no vamos» porque se encuentran en barrios considerados peligrosos, explica un taxista.

De noche, la ciudad está bien iluminada, pero las barricadas son numerosas. Formadas de árboles, automóviles, basuras y viejos electrodomésticos, impiden o dificultan la circulación.

En una de ellas una pancarta afirma: «Devuelvan lo que nos pertenece».

Uno de los manifestantes asegura haber construido una barricada siguiendo las instrucciones de Elie Domota, lí­der del «colectivo contra la explotación», el LKP, que dirige la lucha «por la dignidad de los guadalupeños». «Y si pide que las saquemos, las sacaremos», agrega.

Los pocos vehí­culos que circulan no respetan los semáforos y en cuanto el conductor ve un retén da media vuelta.

A partir de las 20:00 horas no queda en Pointe a Pitre un solo comercio, bar o restaurante abierto, transformándose en una ciudad fantasma.

Ya nadie recoge la basura y algunos aparcamientos se han convertido en vertederos de los que con el calor sale un olor nauseabundo.

En el hotel «Village Soleil» de Gosier, en las inmediaciones de la capital, el recepcionista sólo acepta reservas para dos noches. «No tenemos agua, no sabemos si dispondremos de personal para limpiar y no puedo garantizarles el desayuno, porque no sabemos si recibiremos provisiones mañana», afirma.

Gosier, una de las ciudades costeras más turí­sticas de Guadalupe, está prácticamente aislada del mundo por los disturbios que estremecen a la isla desde el lunes. Además, las autoridades han aconsejado a los turistas que no salgan por su seguridad.

En una barricada situada a dos pasos de la turí­stica playa de Gosier, grupos de jóvenes impiden el paso a los vehí­culos y lanzan botellas y otros proyectiles a los que insisten.

Dos turistas que volví­an de una excursión resultaron así­ levemente heridos cuando se negaron a pagar la cantidad que los jóvenes les reclamaban, según un periodista.

En el mismo lugar, dos jóvenes le robaron una cámara a un equipo de la televisión francesa, explicó uno de los agredidos.

«Yo hago sólo trayectos cortos y no en cualquier dirección, no quiero problemas, hay hoteles a los que no vamos porque se encuentran en barrios considerados peligrosos».

Taxista