El país ha atraído, durante los últimos años, una ola de inversionistas que buscan lugares donde establecer comunidades de retiro y complejos turísticos, aprovechando los atractivos naturales del territorio.
Las aguas pacíficas costeras son extraordinariamente bajas. Las profundidades son de 180 metros alcanzadas sólo fuera de los perímetros tanto de Golfo de Panamá como del Golfo de Chiriquí, y amplios pisos de fango que se extienden hasta 70 kilómetros hacia el mar de las líneas de la costa. Como una consecuencia, la gama de marea es extrema.