Del dictador al tirano, con amor


Que buena oportunidad para los que adoran a Fidel hacer uso de la libertad de expresión, para deshacerse en elogios a quien tiene la prensa amordazada y a una población esclavizada en pleno siglo XXI.

Guillermo Castañeda Lee, Céd. R-19 No. 997, Teculután, Zacapa

Ahora que triunfe el FMLN en El Salvador, creen que ya no les será difí­cil la conquista de Guatemala, pues ya los médicos y las Escuelas Abiertas están preparando el camino para el asalto final, que será mucho más fácil después de la desastrosa derrota que sufrieron sus huestes entrenadas en Cuba.

Buena oportunidad para el grupo Sakerti de saltar en jaurí­a y apoyar a su amo, que le puso la bota a la libertad de expresión y a todas las libertades individuales. Su función ha sido bien cumplida, apoyando lo que exalta la esclavitud impuesta por Fidel Castro y criticando y destruyendo a quien critica al flamante tirano.

Además este grupo tiene la función de indoctrinar a los estudiantes de las escuelas abiertas, con la intención de inculcarles los beneficios de la revolución, pero lógicamente no menciona el amordazamiento de la prensa en el paraí­so donde la ley la hace el rey y el que no la obedece, el paredón será su último refugio.

El programa para El Salvador ya lo tiene preparado el flamante Presidente de la APG, que se ha abstenido de aplaudir a su adorado Fidel, para no ser descubierto que es parte de la avanzada del sistema Castrista.

Cuanto vale la sangre derramada por los guatemaltecos durante el conflicto armado, donde Fidel Castro fue su principal impulsor. Aparentemente no vale nada, pues no cobramos por ella ni un centavo de dolor.

Ya coparon la APG, que defiende la libertad de expresión, pero para ellos esa libertad de expresión solo les sirve para exaltar a Fidel y agradecerle la sangre que ayudó a derramar en Guatemala.

La sangre derramada, toda debiera de valer igual, pero la que se derramó en nuestro paí­s no valí­a nada, pues agradecemos con la Orden del Quetzal a quien ayudó a derramarla, como un favor por habernos reducido el incremento poblacional.

Ubico el creador de la Orden dijo que si el quisiera mantener el poder, podí­a hacer correr la sangre hasta que cubriera sus botas, pero que mejor renunciaba para no hacerlo. No sabí­a que la Orden que él creó, se la impondrí­an a un cubano que le dimos posada en Guatemala que hizo correr la sangre guatemalteca hasta sus botas, para lograr ampliar su poder.

Gracias Fidel por haber hecho correr nuestra sangre, pero ojalá que no te ahogues en ella cuando llegues al lugar donde mereces estar por la eternidad. El infierno.