La ONU exigió el lunes al inaugurar un foro en Nairobi un «New Deal ecológico mundial» contra la triple crisis financiera, energética y alimentaria, que sería financiado por los países del G20 con al menos el 1% de su Producto Interior Bruto (PIB) en los dos próximos años.


Un centenar de ministros y un millar de delegados de 140 países participan en esta reunión del consejo de administración del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que durará hasta el viernes.
«El G20 debería considerar estas proposiciones en su próxima cita en Londres en abril, y ayudar a (garantizar) un acuerdo global contra el cambio climático en diciembre en Copenhague», estima el PNUMA en un estudio publicado a la apertura de su foro mundial en Nairobi.
«Reactivar la economía mundial es esencial, pero unas medidas centradas en este único objetivo no garantizarán un éxito duradero», considera el informe.
A menos que se aborden «los otros grandes desafíos, como la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la protección de los ecosistemas (de los que depende la supervivencia de los más pobres) y de los recursos de agua, y la reducción de la pobreza, (las medidas) no impedirán futuras crisis», advierte el informe.
Por ello, miembros del G20 como Estados Unidos, la Unión Europea y los países ricos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) deberían, en los dos próximos años, invertir «al menos el 1%» de su PIB en reducir su dependencia de las energías fósiles (petróleo, gas y carbón), que emiten grandes cantidades de CO2, uno de los principales gases causantes del cambio climático.
Los países emergentes del G20 como China, India o Sudáfrica deberían hacer otro tanto «en la medida de lo posible», estima el PNUMA.
En cuanto a los países en desarrollo, deberían hacer también lo posible, y sobre todo dedicar «al menos el 1% de su PIB a programas de mejora del servicio y del tratamiento de agua para los pobres».
Reducir a la mitad de aquí a 2015 el número de personas privadas de acceso al agua potable, como prevén los Objetivos de Desarrollo del Milenio adoptados en 2000 por la ONU, permitiría según el PNUMA ahorrar 38.000 millones de dólares al año, por ejemplo en gastos sanitarios.
«No se trata sólo de poner en marcha una economía más verde», dice el PNUMA, «sino de responder también a amenazas inminentes como el cambio climático, la inseguridad energética, la penuria creciente de agua dulce, el deterioro de los ecosistemas y sobre todo la pobreza, que empeora».
El economista estadounidense autor del estudio, el profesor Edward Barbier de la Universidad de Wyoming, recuerda que en 2015 más de mil millones de personas vivirán con menos de un dólar al día y 3.000 millones con menos de dos, según estimaciones hechas antes de la crisis económica.
Por otro lado, advierte la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la demanda energética mundial aumentará un 45% de aquí a 2030, y las emisiones de gases de efecto invernadero otro tanto, lo que será fatal para el clima.
Por el contrario, las medidas económicas ecológicas anunciadas en el plan de reactivación estadounidense, estimadas en 100.000 millones de dólares en dos años (0,7% del PIB), «deberían de crear dos millones de empleos», según el estudio.