¿Y quiénes son?


La defensa del abogado ílvaro Matus accionó ante el tribunal competente para que retire a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala de la causa que se ha iniciado contra el que fuera fiscal de delitos contra la vida con pobrí­simos resultados a lo largo de su gestión. El argumento es que la CICIG fue creada para investigar y actuar contra aparatos clandestinos de seguridad y no a individuos.


Pero los abogados mostraron una absoluta carencia de lógica y sentido común, puesto que resulta que todo aparato clandestino está compuesto por individuos y si una Comisión como la CICIG no pudiera individualizar cargos contra nadie, tampoco podrí­a lograr avances en la lucha contra la impunidad. Los delitos, según el ordenamiento legal nuestro, son responsabilidad cabalmente de individuos y no de colectivos amorfos y sin personalidad como serí­an esos grupos clandestinos.

Aparentemente los abogados del señor Matus no entienden que los cuerpos clandestinos operan gracias a la forma en que muchos individuos, en distintos estamentos de la administración de justicia y del ejercicio del poder, realizan sus diligencias para asegurar la impunidad. Por ello es que resulta inexplicable que la Fiscalí­a General no haya planteado el caso de la Conspiración, de acuerdo a la tipificación que hay en las leyes contra el crimen organizado, puesto que exactamente lo que hay en este caso es una suma de acciones individuales que se encuadran en la tipificación. Procesando a quien se encargó de desaparecer pruebas y de poner obstáculos a la investigación se puede y debe llegar al resto de los miembros de esa conspiración.

Esto es algo como decir que cuando se creó el FBI en Estados Unidos, para luchar contra la mafia y el crimen organizado, sus acciones únicamente hubieran podido dirigirse contra la «cosa nostra», más no contra individuos como Al Capone. Precisamente la mafia se conforma de personas individuales que realizan actos criminales al servicio de los intereses mafiosos y, por lo tanto, el Estado tiene que perseguir individuos para ir desmadejando las estructuras del poder del crimen organizado.

Hay en las escuelas de derecho una materia que evidentemente los abogados del señor Matus no cursaron o la ganaron copiando, puesto que es de elemental lógica jurí­dica que para enfrentar los efectos de la impunidad provocada por la presencia de grupos clandestinos operando en las estructuras del Estado, es indispensable individualizar los señalamientos y por lo tanto la CICIG tiene que investigar cabalmente a individuos, porque son éstos los que conspiran para servir al crimen organizado, de donde la acción presentada es del todo improcedente.