Forman gobierno de unión nacional


Un nuevo gobierno de unidad nacional presta juramento hoy en Zimbabue, formando una frágil unión entre viejos enemigos que deberán aprender a colaborar para sacar al paí­s de una crisis polí­tica, económica y humanitaria sin precendentes.


Dos dí­as después de la investigura del histórico opositor Morgan Tsvangirai como primer ministro del presidente Robert Mugabe, los nuevos ministros debí­an jurar sus cargos hoy en los jardines de la presidencia.

La prensa estatal informó de que los actuales ministros de Mugabe seguirán formado parte del gabinete, pero no precisó si conservarán sus carteras.

Esta lista de ministros incluye a fieles seguidores de Mugabe, como Didymus Mutasa y Emmerson Mnangagwa, que han tenido altos cargos desde la independencia del paí­s en 1980.

La formación de este gobierno de unión nacional tiene como objetivo sacar al paí­s de la crisis polí­tica surgida a raí­z de la histórica derrota de Mugabe en las elecciones generales del 29 de marzo de 2008 y a su controvertida reelección en junio en un clima de violencia e intimidación de la oposición.

Tras meses de negociación bajo la égida de los paí­ses del ífrica Austral, las dos partes aceptaron compartir el poder para intentar enderezar el paí­s.

Según los términos del acuerdo, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) de Mugabe dispondrá de 15 ministerios y el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) de Tsvangirai de 13. Otras tres carteras serán para una fracción disidente del MDC.

El ministerio de Interior, que controla la policí­a, estará dividido entre dos ministros, uno del MDC y otro del ZANU-PF.

El nuevo equipo deberá superar años de mutua desconfianza para luchar contra los graves problemas que sufre el paí­s: hiperinflación, producción en punto muerto, 94% de desempleo, escolarización de sólo el 20%.

«Este proceso debe incluir un proceso de democratización, una recuparación nacional y el respeto de los derechos cí­vicos», afirmó Nelson Chamisa, portavoz del MDC.

«También es necesario abordar la urgente crisis humanitaria del paí­s», agregó.

Una epidemia de cólera ha dejado más de 3.400 muertos desde agosto, casi siete millones de personas -más de la mitad de la población- depende de la ayuda humanitaria y los hospitales públicos están cerrados a pesar de que el paí­s cuenta con 1,3 millones de personas infectadas por el sida.

Los paí­ses occidentales están dispuestos a acudir en ayuda de la población zimbabuense, pero han puesto como condición que se lleven a cabo profundas reformas, y en particualr la restauración del Estado de derecho y la liberación de unos 30 presos polí­ticos.

Gordon Brown, primer ministro de Gran Bretaña, ex potencia colonial de Zimbabue, expresó sin embargo ayer su temor de que el presidente Mugabe, de 85 años, en el poder desde 1980, «impida estos cambios».