Los ataques simultáneos perpetrados por talibanes ayer en Kabul recuerdan en su ejecución a los de Bombay el pasado noviembre.
Estas coincidencias apuntan a una conexión internacional entre «terroristas», dijeron hoy analistas.
Al menos 26 personas, además de ocho asaltantes, murieron ayer en Kabul en tres ataques reivindicados por los talibanes, el principal de ellos en la sede del ministerio de Justicia.
«Hay una gran similitud entre lo que ocurrió en Bombay y en Kabul», dijo Harun Mir, analista y cofundador del Centro de Investigación y Estudios Políticos de Afganistán.
Los cinco hombres armados que asaltaron el ministerio de Justicia, abriendo fuego en los pasillos y derribando puertas para disparar a la gente, parecían jóvenes, urbanos y bien entrenados, como los asaltantes de Bombay, dijeron testigos.
En los dos minutos anteriores a ese ataque, dos suicidas hicieron estallar sus cargas explosivas en un edificio de la administración penitenciaria. Un tercero atacó el ministerio de Educación y fue abatido por las fuerzas de seguridad, lo que recuerda a lo ocurrido en noviembre en India, donde simultáneamente fueron atacados varios objetivos.
Los hombres que entraron en el ministerio de Justicia no pretendían simplemente hacerse estallar, siguiendo el típico modus operandi de los talibanes, dijo Harun Mir.
«Se trata de gente que quería hacerse con el control e intentar matar al máximo número de personas», declaró.
El responsable de los servicios de inteligencia afganos, Amrullah Saleh, dijo a la prensa que los asaltantes, de entre 20 y 25 años, querían perpetrar una «masacre» y crear una situación de caos que podría haber durado varios días.
Saleh dijo que los investigadores analizarán los mensajes hacia Pakistán encontrados en sus celulares, que pedían «la bendición de su cerebro».
Harun Mir dijo que la matanza de ayer y una serie similar de «ataques bien preparados y ejecutados» el pasado año muestran que «quienes cometen este tipo de atentados son graduados de la misma escuela, en algún lugar de Pakistán».
«No son simples talibanes», insistió. «Esos chicos estaban bien entrenados y adoctrinados», agregó.
También demuestra que pese a la presión estadounidense sobre los campos de entrenamiento en Pakistán, dichas instalaciones «son aún operativas y siguen entrenando con vistas a ataques terroristas en India, Afganistán y otros sitios», dijo.
Mir consideró que los ataques podrían ser también una demostración de fuerza al enviado especial estadounidense para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke, quien se encuentra de gira en la región para presentar la nueva estrategia de Washington.
El experto en terrorismo y defensa Anthony Cordesman, afincado en Estados Unidos, dijo que los distintos grupos rebeldes que operan en Afganistán desde la invasión de 2001 se han hecho «progresivamente más modernos».
«En el próximo año podemos esperar que adopten más técnicas procedentes de otros ataques terroristas y otros insurgentes, y que innoven por su propia cuenta», dijo Cordesman, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington (CSIS, por sus siglas en inglés).