Guatemala necesita otro terremoto más fuerte que el del 76


Kukulcán, por favor, por lo que más quieras: ¡Mándanos un nuevo terremoto! Sí­, un nuevo terremoto, uno nuevo… tan fuerte, o mejor? más fuerte que aquel de 1976. Pero esta vez, por lo que más quieras, un terremoto que no sea fí­sico, que no se mida con ninguna forma tradicional. Un terremoto que nos haga cambiar a todos, todos los guatemaltecos.

Ramiro Mac Donald

Porque en Guatemala ya necesitamos un nuevo terremoto para la actividad polí­tica. Para cambiar desde la raí­z, todos los malos dirigentes de esta actividad, pues tienen al paí­s más jodido que nunca. Sí­, nos urge un terremoto grado diez… tan grande que derrumbe la hipocresí­a, la falsedad, los falsos valores? y, por supuesto, un terremoto que logre desmantelar en este campo, lo peor de estos males: la maldita corrupción gubernamental.

Necesitamos un terremoto para el deporte, pero en especial, un gran «terremotazo» para el área del futbol guatemalteco, que acabe, de una vez por todas, con tanta chambonada, con tanta cabronada de nuestros dirigentes deportivos, así­ como de muchos jugadores (no todos) y? que no se olvide, también el terremoto dirigido a los técnicos que nos han baboseado durante años. (Se salva Mincho Monterroso, talvez porque está empezando? pero ponéle el ojo, para ver cómo sigue y qué hace).

También necesitamos un terremoto poderosí­simo para el área educativa, mejor si tiene una potencia de millones de microsismos y se replique en las escuelas de todo el territorio nacional, para destruir aquellas malas prácticas de un sistema inoperante, caduco, machacón y memorizante. Nos urge un terremoto educativo, sí­, para cambiar a todos aquellos maestros huevones (aunque algunos se salvarán de la onda sí­smica, claro está) y que sea tan fuerte que venga a transformar por completo esta realidad tan lacerante, que nos tiene sumidos en el atraso y sólo sacamos malas calificaciones.

Necesitamos un terremoto en el área de salud pública, para que los hospitales respondan a un concepto más humano de recuperación de este bien, pues sin ella (la salud) no somos nada? y acá se irí­an, con el terremotazo, todos los pí­caros que han amasado fortunas incalculables con algo tan sagrado? desde perversos comerciantes de medicamentos, hasta los profesionales que no merecen llamarse médicos? salvo aquellos buenos practicantes del credo hipocrático.

Necesitamos un terremoto, tal vez uno de los más grandes de la historia de Guatemala, en el campo de la seguridad pública, en el Ministerio de Gobernación? allí­, por favor, que no quede piedra sobre piedra. Todo lo queremos nuevo, nuevito. «De paquete, por fa». No queremos nada de ese pasado tan oprobioso que nos trae tan malos recuerdos. Polvo, por favor, Kukulcán, todo en esta área debe quedar hecho polvo? para poder reconstruir desde sus cimientos, una institución que sea lo opuesto a la que existe actualmente.

A ver, a ver si te pedí­ lo correcto: un terremoto para los polí­ticos, por favor, no queremos volverlos a clonar. ¡Jamás! Seguramente encontraremos otros, en alguna parte debe existir uno bueno? ¡Todaví­a tengo fe en la humanidad! Otro terremoto en el Futbol, allí­ por favor, todos tienen que tener sangre, no horchata? y hacélos de maí­z, como aquellos dos hermanos mayas del Popol Vuh.

Otro terremoto en salud, por favor, todo nuevo en esta área? que la gente se está muriendo por la falta de sensibilidad, de atención y de hospitales. Y la otra área: la de seguridad pública. Aquí­, Kukulcán querido, no podrí­amos aceptar, otra cosa que no sea «De paquete»? nos urgen, pero con urgencia nacional.

¿Dónde faltan otros terremotos demoledores en Guatemala? Bueno? en muchos otros sectores, pero podrí­amos esperar, esperarnos un poco más. En estas áreas, es apremiante que nos enví­es, un nuevo terremoto, tan fuerte, tan, pero tan destructor, que nos permita hacerlo todo, todo de nuevo. (Con profundo respeto a la memoria a todas las ví­ctimas de aquel fatí­dico 4 de febrero de 1976, que todaví­a tengo en mis recuerdos aciagos de juventud)