Una reforma al reglamento de tránsito puede resolver de manera eficiente el problema de los crímenes que se cometen desde motocicletas que circulan por las áreas congestionadas, sea porque las usan sicarios para asesinar a sus víctimas o porque son ladrones que se aprovechan de un embotellamiento para despojar a los automovilistas de sus valores. Aparte de las otras ideas que puedan implementarse, entre ellas la de obligar a los motoristas a desplegar el número de placa en sus cascos o la polémica limitación para impedir que dos personas puedan viajar en uno de esos vehículos, basta con advertir que las motos tienen que respetar los carriles y eso evitará los atracos.
El problema de las motos es que se meten entre los vehículos a como dé lugar, sin respetar en absoluto los carriles establecidos, como si para los motociclistas no existieran. En otros lugares del mundo uno ve que las motos ocupan su lugar en los carriles y no se meten entre ellos para avanzar en los semáforos o donde hay congestionamientos de vehículos, porque al fin y al cabo los carriles están hechos para TODOS y no únicamente para los de cuatro ruedas.
Si la Policía Municipal de Tránsito empieza a multar a los que no respetan los carriles y se adelantan aprovechando pequeños espacios, con lo que ponen en peligro su propia seguridad y han dañado ya a incontable cantidad de vehículos, se evitarían los crímenes y se ordenaría el tránsito de manera más eficiente. Es inaudito que se tolere esa forma anárquica de conducir que permite que los motoristas pasen rozando los retrovisores laterales de otros vehículos como si tal cosa o que se detengan junto a la ventanilla de un auto para que con el arma en la mano amenacen a los automovilistas y los despojen de celulares, anteojos o joyas.
Impedir que dos personas viajen en moto es muy difícil porque es el medio de transporte de muchas familias, pero sí debiera prohibirse tajantemente la portación de armas en motos y puestos de registro debieran garantizar el cumplimiento de una norma de ese tipo. Es corriente ver a supuestos policías privados que viajan en moto hasta con escopetas y otras armas largas, como si tal cosa y eso debiera ser absolutamente prohibido. Lo que hace falta es determinación para tomar medidas y fuerza para obligar a su cumplimiento. El crimen desde las motos debiera ser una de las prioridades de la autoridad para devolver elemental sentido de seguridad a la ciudadanía que está en verdad indefensa y a merced de los delincuentes que gozan de la protección, por acción o por omisión, del aparato de justicia.