Trabajo infantil es mecanismo para asegurar los jornaleros del mañana


Un niño utiliza su azadón para trabajar la tierra. Los caficultores aseguran que

Pese a que se hacen esfuerzos para evitar el trabajo infantil, se ha identificado que éste se mantiene ya que con él se perpetúa el sistema semifeudal de servidumbre presente en el campo.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

Un diagnóstico sobre la percepción y conocimientos sobre el trabajo infantil en el sector caficultor de Guatemala, detalla que tal actividad es concebida como una manera cultural y generacional de incorporar a las niñas y niños al trabajo.

El documento fue presentado hoy por la Asociación Nacional del Café (Anacafé), en el cual indica que uno de los aspectos más resaltados por los caficultores se refiere al «relevo generacional», el cual está relacionado a la escasez de mano de obra.

«En este caso se cuestionan: ¿quién va a trabajar la cosecha si sigue la tendencia de que los jóvenes se desvinculan del campo?», cita el texto, y resaltan la imperante «necesidad» de mantener «la presencia del niño o niña en el campo».

Sin embargo, Mynor Maldonado, director ejecutivo de la Fundación de la Caficultura para el Desarrollo Rural (Funcafé), resaltó que la presencia de niños y niñas en tal contexto «no implica necesariamente trabajo infantil».

CONSCIENTES

Maldonado refirió que los productores de café tienen plena conciencia sobre la legislación nacional e internacional que prohí­be la contratación infantil en la cosecha de café. También señaló que los grandes productores mantienen firme su postura de no contratar a personas menores de edad.

«La finca contrata sólo adultos y eventualmente menores en la edad permitida (mayores de 14 años) con la presencia y autorización de los padres», señala la información.

Según el estudio efectuado con 140 productores de café (pequeños, medianos y grandes), en la mayorí­a de las zonas se cosecha entre noviembre y enero, por lo que los infantes se mantienen en el campo, sólo hasta que empieza las clases en enero.

«La mano de obra que se utiliza principalmente en la cosecha del café viene (…) acompañada y eventualmente apoyada (tareas menores) por niñas y niños que se involucran bajo una dinámica familiar similar a la que se da en la casa», refiere el diagnóstico.

SERVIDUMBRE

Por su parte, Hélmer Velásquez, de la Coordinadora Nacional de Organizaciones No Gubernamentales y Cooperativas (Congcoop), calificó como positivo que los caficultores reconozcan la existencia del trabajo infantil y que busquen certificar sus fincas; sin embargo, cuestionó la percepción que se mantiene sobre tal situación.

«Tratan de usar el subterfugio cultural y una visión de futuro (…), pero esto confirma el régimen de producción semifeudal que existe, ya que buscan perpetuar la servidumbre a través de la familia», apuntó Velásquez.