Más de la mitad de los municipios de Guatemala han pedido al gobierno el despliegue de militares para combatir la violencia y la delincuencia, dijo ayer el Ministerio de Defensa, pese a las matanzas cometidas por soldados durante la guerra civil entre 1960 y 1996.
El presidente guatemalteco, ílvaro Colom, admitió recientemente su incapacidad para combatir la violencia delictiva, que deja 17 muertos diarios en promedio, uno de los índices más altos de Latinoamérica.
El ministro de la Defensa, Abraham Valenzuela, dijo que 172 de los 333 municipios del país han pedido el despliegue del Ejército para combatir la delincuencia, al tiempo de manifestar que las Fuerzas Armadas carecen de capacidad para «atender todas las solicitudes».
Valenzuela anunció que para tratar de atender la necesidad de seguridad de los poblados este año el Ejército contratará a 2.000 nuevos soldados, a un costo 250 millones de quetzales (unos 32,8 millones de dólares).
El ministro destacó que los llamados de los alcaldes y pobladores se debe a que ven «con buenos ojos» a la institución armada y donde ya hay presencia de uniformados, la población se siente más segura.
Dijo que se incrementará el Ejército de 15.500 a 25.000 hombres, propuesta rechazada por organizaciones de derechos humanos, que recuerdan que las fuerzas armadas cometieron numerosas matanzas durante los 36 años de guerra interna que vivió este país.
Un informe oficial avalado por las Naciones Unidas indicó que la guerra dejó unos 200.000 muertos y desaparecidos, y el 93% de los casos fueron perpetrados por las fuerzas militares y de seguridad del Estado.