Que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia sigan peleando como niños berrinchudos y no elijan entre ellos un presidente es malo pero, al fin y al cabo, les daña a ellos porque los pinta de cuerpo entero. Pero que ese pleito impida que se decida implementar los juzgados que tienen que conocer los casos de alto impacto es criminal, antipatriótico y motivo suficiente para que se eleve un clamor ciudadano exigiéndoles que renuncien al cargo por inútiles e incapaces y por hacer un daño irreparable a la lucha contra la impunidad en casos graves.
No hay caso más patético de irresponsabilidad en el desempeño de una función pública que el expuesto por el mismo presidente en funciones de esa corte, así con minúsculas como les corresponde. En efecto, el señor Eliú Higueros dijo que no se han puesto de acuerdo en el tema de los juzgados capitalinos para conocer los casos de alto impacto, entre ellos los de las narcomasacres, simplemente porque el pleito que se traen entre los dos grupos no ha permitido el acuerdo necesario. Y que en ese sentido, la CICIG y Castresana tienen derecho a molestarse e ir al Congreso, pero ellos también tienen derecho a indignarse por la presión de la Comisión.
Los que tenemos todo el derecho de molestarnos e indignarnos somos los ciudadanos. Suficiente bochorno nacional fue el triste espectáculo de que el Relator de Naciones Unidas tuviera que llamarles la atención por su inmadurez y tontería. Pero que de ajuste ese pleito signifique obstáculo para administrar justicia en casos que son de altísimo impacto y que necesitan de tribunales capitalinos para avanzar porque quienes tienen la jurisdicción territorial se han inhibido por miedo, supera con creces el sentimiento de bochorno y obliga a los ciudadanos a emprender una demanda firme para que esos irresponsables renuncien a sus cargos y dejen que personas menos mezquinas se hagan cargo del más alto tribunal del país.
Cuesta mucho contener la indignación y moderar el tono luego de leer la irresponsable declaración del presidente en funciones de esa porquería de corte al decir que no han logrado acuerdos en el tema de los tribunales para casos de alto impacto por el pleito que se traen los trece magistrados. Le están haciendo un daño irreparable a la justicia en Guatemala y este hecho concreto los hará pasar a los trece como la peor porquería que ha llegado a los estrados del país y eso, por supuesto, ya es mucho decir dados algunos de los antecedentes que hemos tenido.