Manipulados por la violencia


Menores de edad integran las bandas criminaless,  aunque sus factores son diversos, las autoridades recomiendan más responsabilidad en casa para evitar que se nutra la delincuencia.

Los niños y jóvenes guatemaltecos se han convertido en presa fácil para los sicarios y delincuentes, que se aprovechan de la necesidad y de las condiciones violentas que viven éstos en sus hogares.

Mariela Castañon
lahora@lahora.com.gt

De acuerdo con las autoridades policí­acas, estos casos son lamentables, ya que un niño o joven no deberí­a ser considerado como victimario; sin embargo, la institución ha identificado que muchos de los pequeños son utilizados para diversas actividades delictivas.

Marlene Blanco Lapola, directora de la Policí­a Nacional Civil (PNC), señaló recientemente que en las colonias de la zona 18 han constatado que menores de edad de 11 a 14 años son utilizados para llevar droga, o bien para recoger dinero de extorsiones.

La funcionaria señala la obligación de los padres de familia de proteger y cuidar a sus hijos, ya que si ellos les prestan atención y los cuidan adecuadamente se puede prevenir que este sector de la población se involucre con pandilleros o sicarios.

PREOCUPACIí“N

En lo que va del año, varios menores de edad han sido aprehendidos por diferentes ilí­citos. Las autoridades dan cuenta que éstos cometen delitos que van desde asesinatos hasta secuestros.

Organizaciones que velan por los derechos de la niñez señalan que esta problemática se deriva por la falta de atención en los hogares y por la vulnerabilidad en la que se encuentran, situación que facilita que sicarios y delincuentes se les acerquen y les permitan sentir que «forman parte de un grupo» que los acoge y los quiere.

Recientemente la Policí­a montó un operativo en las colonias de la zona 18; un pequeño de aproximadamente cinco años, residente del lugar, al ver la presencia de los agentes simuló tener una pistola en sus manos y disparar contra ellos.

El lenguaje del pequeño sorprendió a quienes lo veí­an, especialmente porque en reiteradas ocasiones, dijo que «matarí­a a los policí­as» para evitar se lo llevaran por tener drogas y armas en casa.

Los testigos de aquella escena se quedaron consternados ante tal situación, que de acuerdo con profesionales de la Psicologí­a, solo refleja parte de lo que el niño percibe en su diario vivir.

Carlos Ortiz, de la Liga de Higiene Mental, refiere que «nadie nace violento», se hace violento por el entorno en el que se desenvuelve, por lo que los niños y jóvenes no deben ser considerados como delincuentes, antes es necesario analizar las condiciones en las que viven, y buscar mecanismos que ayuden a contrarrestar ese tipo de conductas.

Un investigador de la División de Investigación Criminal (Dinc) señala que lo lamentable de estos casos es que la niñez y adolescencia actúan como «si ya fueran adultos», porque cometen todo tipo de atrocidades en contra de otras personas. í‰ste coincide con la directora de la Policí­a acerca de la responsabilidad que los padres deben tener con sus hijos.

«Si los padres velaran por sus hijos no habrí­a capturas ni muertes que lamentar», porque las consecuencias de tomar caminos incorrectos termina en estas tragedias, añadió.