El nuncio apostólico en Guatemala, Bruno Musaró, fue condecorado ayer con la Orden del Quetzal en el grado de Gran Cruz por el Gobierno guatemalteco, antes de culminar su misión diplomática en este país centroamericano y ser enviado a Perú.
«Dejará un vacío en nuestro medio (…) su fino trato le han valido la amistad y el aprecio de gran número de guatemaltecos», afirmó el canciller Haroldo Rodas, antes de colocar la condecoración al representante del Papa Benedicto XVI.
Según Rodas, durante la misión de Musaró las relaciones entre Guatemala y el Vaticano y la Iglesia Católica se solidificaron y fortalecieron.
«Reciba las insignias de la más alta presea guatemalteca, como un reconocimiento a su labor y como representación del afecto que supo ganarse entre nosotros. A donde quiera que vaya, sepa que en este jirón de América Central, cuenta con entrañables amigos que siempre lo recordarán», agregó.
Musaró agradeció la distinción y dijo que se marcha feliz por la experiencia vivida durante sus cuatro años y medio en el país.
«Doy gracias a Dios por haberme concedido conocer esta bella tierra y todos los departamentos de ella, y haber llegado a los municipios y aldeas más recónditas, lo que permitió enriquecer mi espíritu», subrayó el nuncio.
Musaró será trasladado a Perú, para sustituir al nuncio Rino Passigato, quien tiene Portugal como nuevo destino, pero hasta el momento no se ha anunciado quien lo relevará en Guatemala, según la Cancillería guatemalteca.