Guatemala se dibuja como un paí­s de alto consumo de drogas


Guatemala, como los demás paí­ses centroamericanos, serví­a como el tránsito perfecto para las drogas, sin embargo, se ha constituido en nación donde el consumo se ha incrementado, aseguran.

El consumo de drogas quí­micas y farmacéuticas se incrementa en el paí­s, aseguran expertos.

El tránsito de drogas hacia Estados Unidos deja en su paso por Centroamérica una estela de criminalidad y violencia, adicción y desintegración social.

Javier Estrada Tobar
lahora@lahora.com.gt

Asimismo, modifica los patrones de consumo de los narcoadictos, de acuerdo a la oferta y la demanda en el mercado de ilí­citos.

De esa cuenta, el consumo de drogas está cambiando en Guatemala y cada año crece la oferta de drogas quí­micas y farmacéuticas, dice el doctor Edmundo Guerrero, director del Centro de Tratamiento Ambulatorio de la Comisión Contra las Adicciones y Tráfico Ilí­cito de Drogas (SECCATID).

«El consumo de drogas fabricadas en laboratorios clandestinos y empresas farmacéuticas no autorizadas son cada vez más comunes en la población joven», señala Guerrero, quien desde hace diez años trabaja para ofrecer tratamiento psicológico a drogodependientes.

De acuerdo con el galeno, tanto las drogas socialmente aceptadas como el tabaco y alcohol, y las de fabricación en laboratorios farmacéuticos clandestinos como las anfetaminas causan severos daños a la salud, sin embargo, éstas últimas representan más riesgos para los consumidores jóvenes, en tanto que las repercusiones son más intensas y duraderas.

«Es muy difí­cil tratar las adicciones, pero los casos se complican cuando el consumo de drogas genera pérdidas económicas significativas, como sucede con los adictos a las anfetaminas y drogas quí­micas, donde se observa una disolución de los débiles lazos familiares de los pacientes», agrega Guerrero.

SIN CIFRAS

El consumo de drogas no puede ser cuantificado, debido a que en su carácter ilí­cito, las autoridades policiales únicamente cuentan con el registro de las incautaciones que resultan de jornadas de allanamientos en zonas de narcomenudeo y las aprehensiones en puerto y aeropuertos.

En consecuencia, los indicadores de consumo se mantienen en un subregistro de cada institución de salubridad pública y privada que atiende a pacientes con adicción de drogas.

Del total de casos que Guerrero trató el último año, la mayorí­a de los pacientes demostró dependencia de drogas de origen natural como marihuana y amapola, sin embargo el médico asegura que el consumo de crack y cocaí­na es mayor cada año.

Para Nidia Aguilar, defensora de la Niñez y Adolescencia de la Procuradurí­a de Derechos Humanos, la exposición de los menores a las drogas es un problema creciente, pese a los esfuerzos que se realizan para prevenir el consumo.

«El Estado debe realizar esfuerzos multilaterales para atacar el problema de las adicciones desde diversos puntos, que van desde la prevención hasta el tratamiento clí­nico de los narcoadictos», sostiene la procuradora.

Aguilar considera que mientras se incremente el tránsito de drogas por la región también se incrementará la demanda en los paí­ses centroamericanos, por lo que considera la prevención como una polí­tica de primer orden.

La procuradora y Guerrero coinciden en que el crecimiento sostenido en el consumo de drogas quí­micas y farmacéuticas supondrí­a un problema mayor para las autoridades en los próximos años, en tanto no se realicen esfuerzos para informar a la población -especialmente a niños y jóvenes- sobre las consecuencias de las adicciones para las familias y la sociedad.

«El Estado debe realizar esfuerzos multilaterales para atacar el problema de las adicciones desde diversos puntos, que van desde la prevención hasta el tratamiento clí­nico de los narcoadictos»

Nidia Aguilar,

Procuradurí­a de Derechos Humanos

«Es muy difí­cil tratar las adicciones, pero los casos se complican cuando el consumo de drogas genera pérdidas económicas significativas, como sucede con los adictos a las anfetaminas y drogas quí­micas»

Edmundo Guerrero,

Seccatid