Aquella madrugada trágica


Hasta ahora siguen siendo impredecibles, pero significan una amenaza persistente para la mayorí­a de la población que habita en condiciones precarias y en áreas vulnerables. El paí­s tiene alto riesgo sí­smico, por lo que un evento catastrófico podrí­a suscitarse en cualquier momento.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

Apenas transcurrí­an tres horas y media cuando la población sintió la arremetida de la tierra. Cuarenta y nueve segundos fueron suficientes para que 23 mil personas fallecieran, 76 mil quedaran heridas, 3 millones 750 mil quedaran damnificadas y más de un millón de viviendas, puentes, carreteras y edificios sufrieran serios daños.

Hoy se conmemoran 33 años del terremoto que marcó la vida de millares, por la pérdida de seres queridos y porque desde esa fecha no pudieron continuar con el transcurso normal de su vida, puesto que sus hogares fueron destrozados.

El 4 de febrero de 1976, el mayor impacto lo sufrieron las zonas rurales del altiplano central y el oriente de la capital.

El 66 % de los daños se percibió en la vivienda, alrededor de 60 mil casas fueron destruidas en la ciudad de Guatemala, 12 mil en cabeceras departamentales, 40 mil en las cabeceras municipales y cerca de 121 mil en aldeas y caserí­os rurales, la mayorí­a de las construcciones eran de adobe.

El crecimiento demográfico, la falta de vivienda segura, el desorden habitacional y los pocos planes efectivos para la prevención son las condiciones que cada año se señalan en esta efeméride, como las de urgente atención.

Más de tres décadas pasaron y la pregunta es la constante ¿Guatemala está preparada para enfrentar una catástrofe de tal magnitud, con una población tres veces mayor y con el crecimiento de asentamientos humanos?

PREVENCIí“N

David Monterroso, de la dirección de mitigación de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), asegura que Guatemala forma parte de una unidad geológica regional que busca mitigar el riesgo sí­smico.

Por lo que en ese sentido, la institución tiene varios proyectos que no han superado aún la elaboración de diagnósticos, investigaciones y estudios sobre el tema.

Según el experto, el hecho de que en el paí­s converjan tres placas tectónicas: la falla del Motagua (atraviesa el 80% del territorio), Polochic y Jalpatagua, lo colocan en una situación especial, ya que el movimiento violento de éstas puede generar un nuevo terremoto.

Monterroso señaló que actualmente planifican la elaboración de un diagnóstico sobre la vulnerabilidad estructural del paí­s. Asimismo, buscan la actualización constante sobre la información de la amenaza sí­smica y las fuentes que pueden generar dicha actividad.

Uno de los proyectos que se vislumbra más concretos es la iniciativa que busca que la municipalidad de Guatemala se una para efectuar la estimación a detalle del municipio sobre riesgo sí­smico.

«Se busca hacer evaluaciones en hospitales, escuelas, ver los tipos de construcciones, edificaciones que hay en la ciudad para ver qué efectos tendrá un sismo en determinado lugar», aseveró Monterroso.

Otro punto urgente, según el entrevistado, es la elaboración de un mapeo de áreas sensibles a deslizamientos, ya que los mismos pueden ser inducidos por sismos. «Este serí­a un motivo de preocupación», resaltó.

También se busca evaluar la cantidad de población que está en riesgo en los asentamientos en los barrancos. Actualmente hay 220 asentamientos registrados solo en la capital, 40% son de alto riesgo.

Monterroso agregó que se busca determinar cuál es la amplificación de respuesta del suelo, la cual definirí­a, según el tipo de suelo, el cómo se ampliarí­a el movimiento dependiendo del tipo de la tierra.

Finalmente buscan la regulación de la construcción de viviendas.

OPINIí“N En riesgo permanente


Eddy Sánchez, director del Instituto Nacional de Sismologí­a, Vulcanologí­a Meteorologí­a e Hidrologí­a (Insivumeh), estima que es imprescindible que se reconozca que estamos en un paí­s con riesgo sí­smico y que un evento de estos se puede presentar en cualquier momento.

«Tenemos que actuar con cautela y serenidad sin aterrorizarnos, porque ello nos invalida a nosotros mismos», advirtió.

Algunas recomendaciones


Antes

Tener a mano un botiquí­n de primeros auxilios, una radio, linterna, baterí­as, suministros de agua y comida.

Elaborar un plan para saber qué hacer cuando haya dejado de temblar.

Localizar los lugares seguros

Durante

Mantener la calma

Alejarse de las ventanas de vidrio

Colocarse al lado de columnas o esquinas

Cubrirse la cabeza y sostenerse a una estructura

Después

Si hay heridos pedir ayuda a los cuerpos de socorro

Encender la radio para oí­r recomendaciones de autoridades

Mantenerse lejos de postes y cables eléctricos y árboles