El paradisiaco Lago de Atitlán, rodeado de pintorescos pueblos indígenas, sucumbe a la contaminación provocada por heces fecales ante la suspensión de un proyecto para construir tres plantas de tratamiento de aguas residuales.
«Las algas se alimentan de las heces fecales, y luego éstas consumen el oxígeno del agua» que da vida a este manto acuífero, afirmó, Henry Pérez, delegado del Ministerio de Ambiente en Sololá, a unos 170 km al oeste del país donde esta ubicado el lago.
El lago recibe los efectos producidos por la basura, aguas servidas y deforestación de al menos 15 poblados, pues las cinco plantas de tratamiento instaladas no funcionan al 100% de su capacidad, lamentó.
Además, la firma Biwater rescindió un contrato para construir tres plantas de tratamiento de aguas residuales en Panajachel, Sololá, al reconocer incapacidad para realizar la obra.
La adjudicación se hizo en agosto del 2006, por la Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas, y se iba a ejecutar con fondos de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo.
Según el informe «Situación del recurso hídrico de Guatemala», la parte norte de la cuenca del lago es la que genera mayor contaminación por descargas domésticas -drenajes de Sololá y de la zona turística-, mientras la parte sur aporta la mayor cantidad de nutrientes provenientes de fertilizantes.
El lago de Atitlán es uno de los sitios turísticos guatemaltecos por sus pintorescos pueblos en su rivera y los tres volcanes que lo rodean.