Por falta de espacios suficientes para albergar la gran cantidad de comisiones de Trabajo, pero también a diputados, empezó la lucha por conservar las oficinas logradas en 2008.
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El cambio de presidencias por diputado y por partido ha llevado a realizar actos no bien vistos por algunos parlamentarios; esta mañana ocurrió el caso del ex diputado de la Unidad Nacional de la Esperanza, Luis Enrique Mendoza Rodríguez, quien usó a su secretaria como correo para entregar únicamente el letrero de la Comisión de Gobernación al nuevo presidente, el uneísta Carlos Santiago Nájera.
La diputada Nineth Montenegro, ahora presidenta de la Comisión de Modernización Sector Justicia, también sufrió, porque la placa fue arrancada de la pared, acciones que vienen a decir que los partidos que ya no presidirán comisiones no están dispuestos a ceder sus oficinas.
Rudy Alangumer Morán Hurtado, subjefe de bloque del Partido Patriota, indicó que -aunque su bancada no atraviesa dicho calvario-, él personalmente, ahora con sujefatura, no cuenta con una oficina, pero asegura que ya empezó el trámite.
Morán Hurtado expresó que empezaron los trámites con la tercera secretaria del Congreso, Lilian Elizabeth Donis, quien estará encargada de conseguir los espacios que sean necesarios. Es importante hacer notar que en la oficina de la diputada Donis había sido remitido el diputado Pedro Pascual Simón Vásquez, quien luego de terminar como directivo fue sacado de su antigua oficina.
Similar situación están atravesando aquellos diputados independientes, quienes podrían ser reubicados; sin embargo, a bancadas como la liderada por Manuel Baldizón, se le han contando no menos de siete oficinas tanto en el edificio 7-10 como en la llamada «Casona». O el caso de la Gran Alianza Nacional, la UNE y hasta el Frente Republicano Guatemalteco, que cuentan con suficientes locales, algunos ocupados desde que su líder Ríos Montt ocupara la presidencia del Congreso.